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01. Exponte al sol progresivamente
Comienza ya a preparar tu piel para que el sol del verano no acabe convirtiéndose en uno de sus peores enemigos. Lo conseguirás si te expones al sol de forma progresiva, ya que así tu dermis podrá desarrollar su sistema natural de protección. Recuerda: al inicio de temporada la protección debe ser máxima.
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02. Si quieres perfumarte, elige fragancias sin alcohol
En verano debes escoger muy bien las colonias que utilizas. La mayoría contiene alcohol que, bajo el sol, puede provocar la aparición de manchas en la piel. Fíjate bien en su composición y elige las elaboradas específicamente para el verano, que no incluyen alcohol entre sus ingredientes.
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03. Ten especial cuidado si estás medicándote
No tomes el sol si te estás medicando o, en todo caso, pregúntale a tu médico o farmacéutico si puedes hacerlo teniendo en cuenta el tipo de fármaco que tomas. Ciertos medicamentos (algunos de uso muy común, como por ejemplo el ibuprofeno) causan fotodermatosis, es decir, son sensibles al sol.
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04. No salgas de casa sin haberte aplicado una crema solar
Sustituye tu crema hidratante habitual por una loción fotoprotectora. Aplícala como mínimo 30 minutos antes de exponerte al sol, con la piel limpia y seca, y sé generoso. Ten en cuenta que la cantidad recomendada es de 2 mg de crema por cm2 de piel, una cifra muy por encima del 1,1 mg/cm2 que solemos aplicarnos de media.
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05. Repite la aplicación cada 2-3 horas
Pasado un tiempo la crema solar pierde su efecto, por eso debes volverla a aplicar cada 2 o 3 horas, incluso con más frecuencia en zonas como la nariz y los pómulos. No descuides tampoco áreas especialmente sensibles como los labios, y protégelas con un filtro solar siempre superior a 15.
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06. Protégete con sombreros y gafas adecuadas
Cubre tu cabeza con sombreros, pañuelos o gorras, y no tomes el sol entre las 12 y las 16 horas. Ten especial cuidado con tus ojos, que no cuentan con mecanismos de defensa propios. Utiliza gafas adecuadas con cristales de policarbonato o polimetilmetacrilato, filtración total de la radiación UV y monturas con protección lateral y superior.
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07. En casa, date una buena ducha e hidrata tu piel
El sol, la arena y la sal pueden resecar tu piel. Dúchate al llegar a casa y, además de refrescarte, dejarás tu dermis bien limpia. A continuación, date un suave masaje con una loción hidratante para después del sol, que nutrirá tu piel evitando un posible enrojecimiento.




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