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01. Puede ayudarte a adelgazar
Si necesitas perder unos kilos no caigas en el error de dormir menos para, así, quemar más calorías. Un descanso insuficiente puede activar la hormona del hambre (ghrelin) que, además, provoca una particular preferencia por alimentos muy calóricos.
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02. En época de exámenes, descansa bien
El sueño nos ayuda en el proceso de aprendizaje, ya que gracias a él podemos fijar mejor los recuerdos. De hecho, ser conscientes de que vamos a necesitar la información puede contribuir a que la recordemos con más facilidad al día siguiente.
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03. Tendrás unas defensas más fuertes
¿Quien no se ha acostado alguna vez con fiebre y dolor de garganta y se ha levantado mucho mejor? Sí, el sueño también contribuye a fortalecer nuestro sistema inmunológico, y esto puede ayudarnos tanto a recuperarnos antes como a evitar infecciones.
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04. Mejorará tu ánimo e incluso tu atractivo
Se ha demostrado que los adolescentes que duermen una media de 8 horas al día están más contentos que los que descansan menos de 7 horas. Dormir poco, incluso, puede hacer que los demás nos vean menos atractivos.
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05. Ayuda a los niños a crecer
Durante las primeras horas del sueño los niveles de la hormona del crecimiento se elevan. La consecuencia lógica: dormir puede facilitar el crecimiento de los niños y el correcto desarrollo de los tejidos del organismo.
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06. Combate la inflamación
Las personas que duermen muy poco (menos de seis horas al día) presentan unos niveles de proteínas inflamatorias en sangre mayores que las que descansan bien. Estas proteínas elevan el riesgo de trastornos como la artritis, la diabetes o el infarto.
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07. Te mantendrás más en forma
Si duermes ocho horas al día te levantarás con más energía y fuerza de voluntad para no saltarte tu sesión diaria de ejercicio (caminar a paso vivo, correr...). Un correcto descanso, además, te ayudará a recuperarte del esfuerzo si entrenas habitualmente.
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08. Reducirás tu nivel de estrés
El estrés y los problemas de sueño son como un pez que se muerde la cola. Si te cuesta dormir haz ejercicios de relajación antes de acostarte (por ejemplo, unas respiraciones profundas) y procura irte a la cama a la misma hora. Tu cuerpo se irá acostumbrando a esta nueva rutina.




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