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01. Aceptarlo es el primer paso
“No hay recetas ni píldoras mágicas para el dolor crónico”, reconoce la Sociedad Española de Reumatología en su decálogo contra la fibromialgia. Si no se acepta esta realidad, el dolor puede acabar convirtiéndose en una obsesión para los afectados.
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02. Las emociones también influyen
Si no se controlan a tiempo el enfado, la frustación, la depresión y la culpa pueden acabar convirtiéndose en un problema añadido para el afectado por fibromialgia. Hay que ser realista: el dolor está, sí, pero no debe impedir que se reconozcan las cosas buenas de la vida.
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03. Evitar el estrés, básico
El perfeccionismo puede provocar que las personas con dolor crónico asuman más tareas de las que realmente pueden llevar a cabo. Y el estrés acaba perjudicando su salud. ¿Cómo evitarlo? Planificando el día con objetivos alcanzables y dedicando unos minutos a la relajación.
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04. Hay que aprender a delegar
Una vez organizado el día, hay que volver a repasar las actividades y valorar, con ojo crítico, si son o no excesivas. Si es así, se deben dejar para otra jornada o delegar las que no sean 100% necesarias. Es importante reservar momentos de descanso en la agenda diaria.
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05. El ejercicio es un buen analgésico
“Posiblemente es el aspecto terapeútico más importante para tratar la fibromialgia”, afirman desde la SER. El ejercicio mantiene en forma los músculos, disminuye el dolor y la fatiga y mejora el ánimo. Se recomiendan actividades de bajo impacto (correr, ir en bicicleta...).
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06. Aislarse, un error
La fibromialgia puede generar cierta incomprensión por parte de familiares y amigos. Frente a esto es fácil que el afectado acabe aislándose, una actitud que hace que controlar el dolor sea más difícil. Para evitarlo hay que buscar apoyo en personas que puedan darlo.
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07. Los malos hábitos favorecen el dolor
Para combatir el malestar se puede caer en el error de echar mano de sustancias como el alcohol y el tabaco. Lo único que se consigue con estos “remedios” es dificultar el control del dolor. El alcohol, además, puede interferir en la medicación.
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08. Los fármacos no lo son todo
Hay medicamentos válidos contra el dolor crónico, pero debe ser un profesional de la medicina quien valore los adecuados según el caso. Lo que no hay que hacer es automedicarse, ya que los fármacos podrían reducir su eficacia.
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09. Y tampoco las terapias alternativas
Ciertas disciplinas, como los masajes, el tai chi o el yoga, pueden ser útiles para tratar la fibromialgia, pero antes de seguir cualquier tipo de medicina complementaria hay que consultarlo con el médico, ya que algunas interfieren en el tratamiento habitual.
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10. Constancia y paciencia son las principales armas
Aunque la enfermedad esté controlada, es inevitable pasar algún “día malo”. Cuando suceda hay que mantener la calma y no anular todos los compromisos. Es importante, eso sí, reservar algo más de tiempo para relajarse y tener siempre presentes los anteriores consejos.




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