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01. Por la mañana, activa tu cuerpo
Como el cerebro o los músculos, los huesos necesitan un tiempo de reacción para ponerse en marcha cada mañana. Cuando te levantes, dedica 10 minutos a hacer algunos estiramientos. Así, prepararás todo tu cuerpo y empezarás a activar los huesos de forma suave. Tómatelo como una costumbre más, al igual que cepillarte los dientes o ducharte.
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02. Fortalece los músculos
Andar a paso ligero, bailar, jugar al tenis o practicar yoga son algunas de las actividades que más pueden hacer por tus huesos. El ejercicio suave o moderado, realizado de forma periódica, fortalece los músculos y refuerza los huesos, dándoles más densidad, lo que es especialmente beneficioso en las personas mayores o con osteoporosis.
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03. El calcio es fundamental
Si no consumes la cantidad adecuada de calcio tus huesos irán perdiendo densidad. La buena noticia es que muchos alimentos lo contienen. Se encuentra sobre todo en los lácteos, las sardinas (con espina) y las acelgas. Las isoflavonas de la soja y los ácidos grasos omega 3, presentes en los pescados azules y los frutos secos, también te convienen.
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04. Controla tu consumo de sal
La sal no sólo actúa en tu organismo aumentando la presión sanguínea, sino que también hace que el cuerpo elimine el calcio a través de la orina. Para evitarlo sigue una dieta baja en sal. Si te cuesta renunciar a ella, prueba a dar sabor a tus platos con hierbas aromáticas (orégano, laurel, albahaca, romero, tomillo...), limón, ajo o mostaza.
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05. El sol te aporta la vitamina D que necesitas
Para que el organismo asimile el calcio correctamente necesita ciertas cantidades de vitamina D, que obtendrás exponiéndote al sol unos 15 minutos al día, y siempre con protección solar. Algunos alimentos, como los cereales, el yogur o el atún en conserva están enriquecidos con este nutriente. Lee las etiquetas para asegurarte de ello.
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06. Consulta con tu médico antes de tomar suplementos
A algunas personas les cuesta tomar las dosis adecuadas de calcio, o precisan mayores cantidades que el resto. En estos casos puede ser conveniente recurrir a los suplementos, no sin antes consultar con el médico. Será él quien indique las dosis a tomar y valore si hay impedimentos para que la persona tome este tipo de complementos.




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