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Vigila que su temperatura corporal no se dispare
La fiebre es una herramienta de nuestras defensas para combatir las infecciones. Aunque es una respuesta natural del organismo conviene controlarla si es muy elevada y afecta a los niños. Te ofrecemos los consejos de la Clínica Mayo para lograrlo.
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01. El descanso, la mejor cura
Una actividad intensa puede hacer que la temperatura corporal aumente. Tampoco se trata de que el pequeño no pueda levantarse de la cama en todo el día, sobre todo si se encuentra relativamente bien, pero sí de que descanse lo suficiente.
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02. Procura que beba agua y zumos
La fiebre provoca deshidratación. Para combatirla hay que seguir una dieta rica en líquidos, en la que no falten agua, zumos y sopas. Si el niño tiene menos de un año tal vez convenga usar suero oral para rehidratarlo. Consúltalo con su pediatra.
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03. No lo abrigues demasiado
Lo de 'sudar' la fiebre hace años que pasó a la historia. Lo mejor es que el niño no pase ni frío ni calor. Vístelo con ropa cómoda pero ligera, y en la cama tápalo con una sábana o una manta no muy gruesa, en función de la temperatura de la estancia.
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04. Dale un baño de agua tibia
Pasar entre 5 y 10 minutos en agua tibia (nunca fría) puede bajar la temperatura del pequeño. Utilizar una esponja húmeda también ayuda a que se sienta más aliviado. Eso sí, si el niño tirita en el agua, sácalo rápidamente y sécalo bien.
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05. No le mediques sin consultarlo con el pediatra
Los antipiréticos bajan la fiebre, aunque normalmente no suelen administrarse si ésta no supera los 38,9 ºC, excepto si se trata de un bebé de pocos meses. Es básico asegurarse de que tanto la dosis como el tipo de medicamento elegido son adecuados.




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