©Thinkstock
01. Se puede ejercitar
¿Estás interesado en trabajar tu memoria? Puedes hacerlo en tu tiempo libre, rellenando crucigramas o sudokus. Es un truco para mantener tu mente en forma. Leer o hacer listas con las tareas pendientes también te ayudará a conservar la memoria.
©Thinkstock
02. La hay a corto y largo plazo
Aunque hay varias clasificaciones de la memoria, es habitual encontrarse con los conceptos de memoria a corto y largo plazo. La primera permite procesar información y recordar lo que necesitamos saber en un momento determinado. La segunda nos ayuda a recordar la experiencia acumulada a lo largo de la vida.
©Thinkstock
03. El hierro ayuda a mantenerla
Una falta de hierro puede llevar a la disminución de la actividad cerebral, que afectaría a la memoria y a la capacidad de aprendizaje. Tanto jóvenes como adultos se benefician del consumo de este mineral (presente en la carne roja, legumbres o verduras), para mejorar el rendimiento.
©Thinkstock
04. Llevar una vida activa la mejora
El ejercicio mejora la oxigenación del cuerpo, incluido el cerebro, algo que puede influir a la memoria. Es más, andar 40 minutos, tres días a la semana, aumenta la memoria. Esta actividad incide en el tamaño de una zona cerebral relacionada con la memoria.
©Thinkstock
05. Durante el sueño se fija la memoria
Al dormir, el cerebro trabaja grabando en la memoria parte de los datos a los que hemos estado expuestos durante el día. Pero la cosa no es tan sencilla, estos se quedan fijados especialmente si sabemos que vamos a necesitarlos más adelante. Por ejemplo, si somos conscientes de que tendremos que usarlos en un examen.
©Thinkstock
06. Algunos alimentos la protegen
Hay nutrientes que mejoran el rendimiento intelectual y la memoria, como el fósforo, que deberás buscar en hortalizas (como las coles), frutos secos, legumbres, cereales o pescados. Los antioxidantes de frutas y verduras, por su parte, te ayudarán a combatir el envejecimiento cerebral.
©Thinkstock
07. Dormir mal puede afectarla
El insomnio, o la falta de sueño, puede tener consecuencias directas en la memoria. Dormir mal puede afectar a la capacidad de concentración y a la memoria, ambas necesarias para el buen desarrollo de las rutinas diarias.
©Thinkstock
08. Con la edad puede ir a menos
Hay olvidos que van ligados a la edad y a los que no hay que dar más importancia. Sin embargo, cuando estos afectan al desarrollo de las tareas rutinarias del día a día, puede hacerse necesario consultar con un médico.




RSS
Facebook
Twitter
Youtube


Comentarios