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01. Conócelo bien
Con atención y observación obtendrás pistas sobre tu jefe. Puedes observar su humor a lo largo del día o la semana para saber en qué momentos está más receptivo o averiguar si le gusta más recibir los informes en persona o por mail.
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02. El experto eres tú
El experto en tu área de trabajo eres tú, por lo tanto no marees a tu jefe con pequeños detalles y decisiones que, en realidad, dependen de ti. Confía en tu criterio y consulta sólo cuando sea estrictamente necesario.
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03. No inundes al jefe con datos
Cuando presentes un informe no amontones datos, papeles y gráficos para mostrar todo lo que has hecho. Un buen jefe agradecerá un trabajo de síntesis donde le muestres los aspectos clave que ha de conocer y sobre los que ha de tomar decisiones.
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04. Espíritu crítico
Elogiar todo el día a tu jefe, diciéndole siempre que sí y sin expresar tu propio criterio no facilita una buena relación entre ambos. Un buen superior debe valorar la opinión de sus empleados, dejando espacio a la crítica constructiva.
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05. Soluciones, no problemas
La persona a la que todo le parece una gran dificultad y no aporta soluciones tampoco suele tener una buena relación con su jefe. No se trata de evadir o enmascarar los problemas si los hay, pero sí de aportar vías de solución.




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