El riesgo de sufrir caídas aumenta en las personas mayores que llevan lentes multifocales cuando están fuera de su casa. Este riesgo se reduce en un 40% en las personas que son activas fuera de casa si pasan a usar unas gafas simples cuando están en el exterior o en ambientes poco familiares.
Sin embargo, según se afirma en un estudio publicado en el British Medical Journal, esta recomendación no serviría para ancianos que salen poco de su hogar. En estos casos, el uso de dos gafas resulta contraproducente y hace aumentar la cifra de caídas.
El motivo podría estar en la confusión que implica adaptarse a distintos tipos de lentes, tal y como sugieren los autores de esta investigación llevada a cabo en Australia.
Sin embargo, según se afirma en un estudio publicado en el British Medical Journal, esta recomendación no serviría para ancianos que salen poco de su hogar. En estos casos, el uso de dos gafas resulta contraproducente y hace aumentar la cifra de caídas.
En casos de ancianos que salen poco de casa, cambiar de gafas puede confundirlos.
Pros y contras de las lentes progresivas
Ya existían estudios previos sobre las dificultades que pueden suponer las gafas progresivas a la hora de esquivar obstáculos. Éstas pueden hacernos ver objetos desplazados o desenfocar los objetos lejanos en la parte baja del campo visual, lo que supone problemas para la gente mayor.
Aunque también se les reconocen beneficios aplicados a actividades que requieren cambios en la distancia focal y que incluyen tareas tan rutinarias como conducir, comprar o cocinar. Precisamente por permitir ver de cerca y de lejos el uso de estas gafas está muy extendido.
Los nuevos datos que aporta este estudio, en el que participaron más de 600 usuarios habituales de gafas multifocales mayores de 65 y 80 años y con precedentes de caída, pueden ayudar a los especialistas a recomendar un tipo u otro de lentes a sus pacientes.
Fuente: British Medical Journal
Aunque también se les reconocen beneficios aplicados a actividades que requieren cambios en la distancia focal y que incluyen tareas tan rutinarias como conducir, comprar o cocinar. Precisamente por permitir ver de cerca y de lejos el uso de estas gafas está muy extendido.
Los nuevos datos que aporta este estudio, en el que participaron más de 600 usuarios habituales de gafas multifocales mayores de 65 y 80 años y con precedentes de caída, pueden ayudar a los especialistas a recomendar un tipo u otro de lentes a sus pacientes.
Fuente: British Medical Journal




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Comentarios
Personas mayores... y no tanto! A mi cuando me pusieron las gafas veía escalones en dónde no los había. Hasta que no me acostumbré lo pasé fatal las primeras semanas. A alguien le ha pasado lo mismo?
osea k para conducir sí pero para ir a dar un paseo no... vaya lío!