Homeopatía, acupuntura, masajes, fitoterapia... el uso de la medicina complementaria se está extendiendo en España pero... ¿cuál es el efecto real de estas terapias? Tras analizar 139 técnicas, el Ministerio de Sanidad concluye que solo una parte tiene influencia directa sobre la salud y el resto van fundamentalmente dirigidas al bienestar o confort del usuario.
La acupuntura está entre las más efectivas según el informe. Teniendo en cuenta los estudios científicos publicados al respecto, parece ser eficaz en el control de las náuseas y los vómitos propios de un postoperatorio o después de someterse a un tratamiento de quimioterapia. También puede ser útil para aliviar la cefalea tensional, los ataques de migraña y el dolor lumbar crónico inespecífico.
Además, existen evidencias “prometedoras, aunque aún insuficientes”, aclaran en el informe, del posible beneficio de la acupuntura para tratar a pacientes con fibromialgia, artritis de rodilla, insomnio y dolor de espalda.
Algunas terapias físicas y manuales también pueden ser beneficiosas. Por ejemplo, la manipulación espinal osteopática podría ayudar en el tratamiento del dolor lumbar inespecífico y en el dolor de espalda persistente, también inespecífico.
El caso de la homeopatía es muy diferente: “la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, y los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios”, sostienen desde el Ministerio, que ha tenido en cuenta nueve revisiones de estudios para llevar a cabo esta afirmación.
La acupuntura está entre las más efectivas según el informe. Teniendo en cuenta los estudios científicos publicados al respecto, parece ser eficaz en el control de las náuseas y los vómitos propios de un postoperatorio o después de someterse a un tratamiento de quimioterapia. También puede ser útil para aliviar la cefalea tensional, los ataques de migraña y el dolor lumbar crónico inespecífico.
Si no están realizadas por un buen profesional, las manipulaciones manuales pueden provocar dolor o lesiones.
Algunas terapias físicas y manuales también pueden ser beneficiosas. Por ejemplo, la manipulación espinal osteopática podría ayudar en el tratamiento del dolor lumbar inespecífico y en el dolor de espalda persistente, también inespecífico.
El caso de la homeopatía es muy diferente: “la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta, y los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios”, sostienen desde el Ministerio, que ha tenido en cuenta nueve revisiones de estudios para llevar a cabo esta afirmación.
Muy usadas pese a la ausencia de evidencias científicas
Si las evidencias científicas son tan escasas, ¿por qué este tipo de terapias cada vez es más popular, tanto en Europa como en EE. UU? Muchos pacientes perciben mejoría en los síntomas o en su estado de bienestar, y “en muchas ocasiones no se dispone de estudios que permitan determinar si esta mejoría es debida al efecto específico causado por el tratamiento administrado o a un efecto placebo. Por tanto, “esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada siempre como sinónimo de ineficacia”, responden en el informe.
Otro de los aspectos valorados por los usuarios de las terapias complementarias es que suelen considerarse tratamientos relativamente seguros y con escasos efectos adversos. Aunque, tal y como advierte Sanidad, “no siempre están exentas de riesgos cuando se practican por personas no cualificadas o cuando no se informa al médico del uso de productos herbales”. En caso de basarse en manipulaciones manuales, si éstas se llevan a cabo de forma inadecuada “pueden originar problemas o lesiones”.
Por tanto, ante este panorama lo mejor parece ser tomar una actitud prudente y, en caso de querer someterse a terapias de este tipo, acudir a profesionales cualificados, que hayan sido formados en universidades, sociedades y centros acreditados.
Fuentes: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad | National Health Statistics Reports | The New England Journal of Medicine
Otro de los aspectos valorados por los usuarios de las terapias complementarias es que suelen considerarse tratamientos relativamente seguros y con escasos efectos adversos. Aunque, tal y como advierte Sanidad, “no siempre están exentas de riesgos cuando se practican por personas no cualificadas o cuando no se informa al médico del uso de productos herbales”. En caso de basarse en manipulaciones manuales, si éstas se llevan a cabo de forma inadecuada “pueden originar problemas o lesiones”.
Por tanto, ante este panorama lo mejor parece ser tomar una actitud prudente y, en caso de querer someterse a terapias de este tipo, acudir a profesionales cualificados, que hayan sido formados en universidades, sociedades y centros acreditados.
Fuentes: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad | National Health Statistics Reports | The New England Journal of Medicine




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