Las toxiinfecciones son un riesgo para nuestra salud especialmente en verano, ya que las altas temperaturas favorecen el desarrollo de microorganismos en los alimentos. Afortunadamente, está en nuestras manos evitarlas: “en muchos casos el consumidor es el verdadero artífice de las prácticas correctas de higiene en la fase terminal de la cadena alimentaria”, explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en su página web.
¿Quieres saber cómo reducir el riesgo de comer alimentos contaminados? Toma nota de las recomendaciones de la AESAN:
¿Quieres saber cómo reducir el riesgo de comer alimentos contaminados? Toma nota de las recomendaciones de la AESAN:
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Las salsas caseras deben consumirse inmediatamente después de elaborarlas. No guardes la mahonesa que te sobre (u otro tipo de salsa o crema elaborada en casa) para tomarla otro día, aunque sea en la nevera. Si prefieres lavar la cáscara de los huevos, hazlo justo antes de utilizarlos. Si los guardas en la nevera ya lavados estarás eliminando su capa protectora y facilitando la entrada de microorganismos.
No debes cortar alimentos crudos y cocidos con el mismo cuchillo si no lo has lavado previamente.
- Carnes, pescados y pasteles, siempre refrigerados o congelados. No adquieras este tipo de productos si crees que han estado a temperatura ambiente, y ten especial cuidado en cafeterías, bares y restaurantes. Asimismo, a la hora de descongelar un alimento es muy importante no romper la cadena de frío. ¿Cómo conseguirlo? Descongelándolo en la nevera y no a temperatura ambiente.
- Cocina bien los alimentos. El centro del producto debe alcanzar un mínimo de 70ºC para asegurarte de que el calor destruye los posibles virus, bacterias o parásitos. Esto también debe tenerse en cuenta a la hora de recalentar un plato.
- Y si los vas a consumir crudos... A la hora de comer pescado crudo o poco cocinado (por ejemplo, unos boquerones en vinagre), debes mantenerlo congelado varios días antes de su consumo. En cuanto a frutas y hortalizas, hay que lavarlas adecuadamente antes de su consumo en crudo.
- Las sobras, mejor en la nevera. Asegúrate de que tu frigorífico funciona correctamente y mantiene los alimentos por debajo de los 7ºC. Platos calientes, como una sopa, también pueden conservarse bajo la acción del calor, a una temperatura por encima de los 60ºC.
- Sé muy cuidadoso a la hora de manipular los alimentos. Debes vigilar especialmente que no haya ningún tipo de contacto entre alimentos crudos y cocinados, ya sea directamente o a través de cuchillos, tablas, superficies... Por eso para limpiar los utensilios es mejor que uses papel de cocina, no bayetas o trapos. Tampoco descuides la higiene de tus manos: lávatelas cada vez que haga falta porque deben estar siempre limpias.
- El agua, siempre potable. No utilices agua procedente de pozos para cocinar.




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