El corazón es un órgano de una sonoridad callada, rítmica, que “suena bien”, pero que, para escucharla en cada uno de sus latidos, debe ser amplificada, normalmente, por un instrumento básico y clásico, el estetoscopio. A veces, entre estos repetidos sonidos –emitidos “sin prisa pero sin pausa” cuanto todo va bien– se interpone o se superpone un ruido. Este ruido extemporáneo es, en principio, un soplo.
En cada latido cardíaco la sangre es bombeada por el corazón en dos fases, con una duración aproximada de un segundo.
En cada latido cardíaco la sangre es bombeada por el corazón en dos fases, con una duración aproximada de un segundo.
El corazón controla el flujo de la sangre gracias al trabajo de cuatro válvulas cardíacas.
- Diástole: Cuando se ha acumulado la sangre suficiente en las dos aurículas que forman este órgano (derecha e izquierda), el marcapasos natural del corazón, mediante una señal eléctrica, estimula la contracción de ambas aurículas, con lo que la sangre que contienen es impulsada, a través de sus respectivas válvulas (tricúspide y mitral), hacia los dos ventrículos (derecho e izquierdo) que están en reposo. Esta primera fase de la acción de bombeo del corazón es la más larga.
- Sístole: La segunda fase comienza cuando los ventrículos ya están llenos de sangre. En ese momento señales eléctricas emitidas por el marcapasos natural del corazón se propagan a los ventrículos, estimulando su contracción. En una acción bien sincronizada, cuando se abren las válvulas pulmonar y aórtica para permitir que la sangre pase, respectivamente, a la circulación menor y a la circulación mayor, se cierran con firmeza las válvulas tricúspide y mitral para impedir el retorno de la sangre.
Es decir, de manera simultánea, en tanto que el ventrículo derecho impulsa la sangre a los pulmones para ser oxigenada, también fluye la sangre, ya enriquecida en oxígeno, del ventrículo izquierdo, para la irrigación del propio corazón y de todas las áreas corporales.
Cómo se producen los soplos
Cuando el corazón funciona con normalidad, en cada latido cardíaco pueden escucharse unos sonidos pareados que se describen como un constante “lab-dab, lab-dab”, que se producen cuando las válvulas cardíacas se cierran.
Pero si hay un problema en el funcionamiento de las válvulas, aparte de los sonidos normales, el médico puede escuchar mediante un estetoscopio un ruido provocado por la formación de una turbulencia en la corriente sanguínea a su paso por alguna de las válvulas, si ésta se encuentra alterada.
Los soplos cardíacos (“heart murmurs”) son, pues, vibraciones más largas que los ruidos normales del corazón que, como ruidos silbantes, chirriantes o ásperos, se escuchan durante los latidos. Podemos distinguir dos tipos:
Pero si hay un problema en el funcionamiento de las válvulas, aparte de los sonidos normales, el médico puede escuchar mediante un estetoscopio un ruido provocado por la formación de una turbulencia en la corriente sanguínea a su paso por alguna de las válvulas, si ésta se encuentra alterada.
El estetoscopio permite al médico escuchar los sonidos del corazón.
- Funcionales: Los soplos cardíacos se consideran funcionales cuando no son la consecuencia de un problema anatómico, y dado que no presentan riesgo alguno, también se denominan soplos inocentes. Ocurren, de manera intermitente, cuando la sangre fluye más rápidamente de lo habitual a través del corazón. Este tipo de soplos pueden deberse a una actividad física intensa, al embarazo, a un episodio de fiebre o a trastornos como la anemia, la hipertensión arterial o el hipertiroidismo.
Pese a que no entrañan peligro por sí mismos, son la señal de un problema en las válvulas cardíacas por lo que, tras su detección, la persona debe ser sometida a una exhaustiva exploración médica. - Orgánicos: Los soplos cardíacos orgánicos, en cambio, se producen por lesiones en las válvulas del corazón, que pueden deberse a enfermedades como la fiebre reumática, la endocarditis infecciosa y la calcificación valvular relacionada con el proceso de envejecimiento.
En este tipo de soplos el flujo sanguíneo se torna turbulento al pasar por una válvula estrechada, con su área de paso reducida (una estenosis valvular ), o bien cuando la corriente sanguínea retrocede, debido al incompleto cierre de una válvula (una regurgitación valvular). En algunos casos, mucho menos frecuentes, es el paso de la sangre por un orificio congénito situado en el tabique que separa las cavidades cardíacas (conocido como defecto septal ) el que puede originar un soplo.
Diagnóstico
Los soplos cardíacos no suelen originar síntomas por sí mismos. Lo habitual es que se descubran durante un reconocimiento médico realizado a causa de otros problemas, tales como dolor en el pecho, disnea, cansancio o la presencia de una coloración azulada en la piel o las puntas de los dedos (cianosis).
Para distinguir si el soplo es funcional u orgánico el equipo médico suele utilizar, según convenga, diferentes técnicas de diagnóstico por la imagen (radiografía de tórax, electrocardiograma, ecocardiografía, fonocardiografía, TAC...).
Para distinguir si el soplo es funcional u orgánico el equipo médico suele utilizar, según convenga, diferentes técnicas de diagnóstico por la imagen (radiografía de tórax, electrocardiograma, ecocardiografía, fonocardiografía, TAC...).
Tratamiento
Los soplos cardíacos funcionales no necesitan tratamiento alguno y terminan por desaparecer; pero si el soplo funcional es generado por una enfermedad subyacente, como, por ejemplo, la hipertensión arterial, es ésta la que debe tratarse apropiadamente.
En los soplos cardíacos orgánicos el tratamiento suele estar dirigido a controlar, con tratamiento farmacológico, las consecuencias cardíacas globales que el trastorno valvular ha inducido con el tiempo o, en casos seleccionados, a realizar un tratamiento quirúrgico que reconstruya, anatómica y funcionalmente, la válvula alterada (valvuloplastia).
Fuentes: Texas Heart Institute | The Auscultation Assistant | Mayo Clinic
En los soplos cardíacos orgánicos el tratamiento suele estar dirigido a controlar, con tratamiento farmacológico, las consecuencias cardíacas globales que el trastorno valvular ha inducido con el tiempo o, en casos seleccionados, a realizar un tratamiento quirúrgico que reconstruya, anatómica y funcionalmente, la válvula alterada (valvuloplastia).
Fuentes: Texas Heart Institute | The Auscultation Assistant | Mayo Clinic




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