La epiglotis está en la base de la lengua y se dobla cuando tragamos sobre la glotis, impidiendo que la saliva y los alimentos pasen a la tráquea (es una estructura plana y delgada formada por cartílago elástico). Cuando la epiglotis y sus estructuras adyacentes se inflaman de forma súbita, nos encontramos frente a una epiglotitis aguda, que puede ocasionar una obstrucción aguda de las vías respiratorias. Ésta es una enfermedad grave que afecta principalmente a niños de entre 2 y 7 años.
La principal causa de la epiglotitis es la infección por la bacteria Haemophilus influenzae tipo B (> 90%). Aunque desde la introducción de la vacunación sistemática frente a esta bacteria hace más de 15 años, ha disminuido significativamente el número de casos de epiglotitis que se diagnostican cada año. Se han descrito, sin embargo, algunos casos de epiglotitis por Haemophilus influenzae en individuos vacunados.
La epiglotitis puede estar causada también por otras bacterias, virus, traumatismos directos y lesiones térmicas al ingerir líquidos calientes. El denominado edema angioneurótico puede también manifestarse en forma de epiglotitis.
La principal causa de la epiglotitis es la infección por la bacteria Haemophilus influenzae tipo B (> 90%). Aunque desde la introducción de la vacunación sistemática frente a esta bacteria hace más de 15 años, ha disminuido significativamente el número de casos de epiglotitis que se diagnostican cada año. Se han descrito, sin embargo, algunos casos de epiglotitis por Haemophilus influenzae en individuos vacunados.
La epiglotitis puede estar causada también por otras bacterias, virus, traumatismos directos y lesiones térmicas al ingerir líquidos calientes. El denominado edema angioneurótico puede también manifestarse en forma de epiglotitis.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas típicos son fiebre, dolor de garganta y dolor al tragar. A medida que aumenta la inflamación de la epiglotis, el niño puede presentar dificultad para tragar la saliva, ronquera, incapacidad para hablar, estridor (sonidos agudos) y dificultad para respirar. En ese momento debe considerarse una emergencia médica y el niño debe ser hospitalizado inmediatamente.
Para confirmar el diagnóstico pueden realizarse algunas pruebas como radiografías laterales del cuello en casos dudosos o la visualización directa de la epiglotis. Ésta debe ser realizada sólo por médicos con experiencia y con capacidad de asegurar la permeabilidad de la vía aérea, ya que esta maniobra puede provocar el cierre de la misma.
En la mayoría de los casos, los niños son controlados en unidades de cuidados intensivos. Se administra oxígeno humidificado mediante mascarilla y antibióticos que cubran todas las posibles bacterias causantes de una epiglotitis.
En niños con un elevado riesgo de obstrucción súbita de la vía aérea puede ser necesaria la intubación traqueal. Los pacientes suelen presentar una rápida mejoría 24-48 horas después de iniciado el tratamiento, aunque la recuperación completa puede tardar más.
Es muy poco probable que un niño vacunado o que haya pasado una epiglotitis por Haemophilus influenzae vuelva a padecer la misma infección. Sin embargo, no se pueden descartar infecciones de la epiglotis por otras bacterias o virus, aunque éstas son mucho menos frecuentes.
Otra enfermedad que puede presentar síntomas parecidos es la laringotraqueitis viral. Esta enfermedad está causada por una infección vírica (virus de la influenza, virus respiratorio sincitial y virus A y B de la influenza) especialmente en otoño y en invierno. La laringotraqueítis suele ocurrir en niños más pequeños, entre 6 meses y 3 años, que han presentado previamente síntomas típicos de un resfriado, tienen una característica tos perruna y su estado general está mucho mejor conservado que en niños con una epiglotitis.
Finalmente, la inflamación de la epiglotis y la dificultad para respirar puede ser una manifestación más de un síndrome anafiláctico en el que se liberan gran cantidad de mediadores inflamatorios. Determinados alimentos, medicamentos y otras sustancias pueden desencadenar una reacción alérgica sistémica con múltiples manifestaciones.
Fuente: Dr. Miguel Pera
Si el niño llega a tener dificultad para respirar, debe ser ingresado inmediatamente en el hospital.
En la mayoría de los casos, los niños son controlados en unidades de cuidados intensivos. Se administra oxígeno humidificado mediante mascarilla y antibióticos que cubran todas las posibles bacterias causantes de una epiglotitis.
En niños con un elevado riesgo de obstrucción súbita de la vía aérea puede ser necesaria la intubación traqueal. Los pacientes suelen presentar una rápida mejoría 24-48 horas después de iniciado el tratamiento, aunque la recuperación completa puede tardar más.
Es muy poco probable que un niño vacunado o que haya pasado una epiglotitis por Haemophilus influenzae vuelva a padecer la misma infección. Sin embargo, no se pueden descartar infecciones de la epiglotis por otras bacterias o virus, aunque éstas son mucho menos frecuentes.
Otra enfermedad que puede presentar síntomas parecidos es la laringotraqueitis viral. Esta enfermedad está causada por una infección vírica (virus de la influenza, virus respiratorio sincitial y virus A y B de la influenza) especialmente en otoño y en invierno. La laringotraqueítis suele ocurrir en niños más pequeños, entre 6 meses y 3 años, que han presentado previamente síntomas típicos de un resfriado, tienen una característica tos perruna y su estado general está mucho mejor conservado que en niños con una epiglotitis.
Finalmente, la inflamación de la epiglotis y la dificultad para respirar puede ser una manifestación más de un síndrome anafiláctico en el que se liberan gran cantidad de mediadores inflamatorios. Determinados alimentos, medicamentos y otras sustancias pueden desencadenar una reacción alérgica sistémica con múltiples manifestaciones.
Fuente: Dr. Miguel Pera




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