El dengue es una enfermedad causada por uno de cuatro virus muy relacionados entre sí (DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4), aunque distinguibles por su diferente capacidad de generar anticuerpos en el organismo invadido (capacidad antigénica). Esta diferencia antigénica entre los cuatro virus explica el hecho de que padecer la enfermedad del dengue provocada por uno de estos virus no inmuniza contra la misma enfermedad causada por la infección de otro de los cuatro virus.
¿Qué es el dengue hemorrágico?
Es una forma grave de esta enfermedad, con una mortalidad elevada si no es bien tratada, en la cual predominan los fenómenos hemorrágicos, debido a graves trastornos en el mecanismo de la coagulación de la sangre provocados por el virus.
¿Cómo se expanden los virus del dengue?
El virus se transmite por la picadura de un mosquito de la especie Aedes, el Aedes aegypti, que acostumbra a picar de día, y que actúa como vector de la enfermedad, ya que contiene el virus y lo inocula a los seres humanos, quienes, una vez infectados, se convierten en reservorios de virus, cerrando el ciclo vital de éstos. El dengue no se puede transmitir directamente de persona a persona, sino solamente a través de la picadura del mosquito.
El dengue es una enfermedad endémica en los países tropicales y subtropicales, en las que se da con una cierta regularidad. Se trata, en la actualidad, de la enfermedad viral más importante transmitida por mosquitos de las que afectan a los seres humanos, con una distribución global comparable a la de la malaria: cada año se diagnostican en todo el mundo entre 50 y 100 millones de casos de dengue, localizados con preferencia en las áreas urbanas de las zonas geográficas tropicales y subtropicales. La mortalidad del dengue se encuentra alrededor del 5%, aunque puede ser reducida, con tratamiento adecuado, a menos del 1%.
El dengue es una enfermedad endémica en los países tropicales y subtropicales, en las que se da con una cierta regularidad. Se trata, en la actualidad, de la enfermedad viral más importante transmitida por mosquitos de las que afectan a los seres humanos, con una distribución global comparable a la de la malaria: cada año se diagnostican en todo el mundo entre 50 y 100 millones de casos de dengue, localizados con preferencia en las áreas urbanas de las zonas geográficas tropicales y subtropicales. La mortalidad del dengue se encuentra alrededor del 5%, aunque puede ser reducida, con tratamiento adecuado, a menos del 1%.
¿Cuáles son los síntomas y signos del dengue?
El dengue se inicia súbitamente, después de un periodo de incubación que dura entre 4 y 7 días, con:
- Fiebre alta.
- Dolor de cabeza muy intenso, sobre todo en la frente.
- Dolores musculares y articulares.
- Dolor detrás de los globos oculares.
- Náuseas y vómitos.
Entre el tercero y el quinto día del comienzo de la fiebre aparece una erupción cutánea con manchas rojizas y pápulas, que se extiende por el tronco, los brazos, las piernas y la cara. La fiebre de la enfermedad del dengue, aquella que no progresa hacia la forma hemorrágica del dengue, comienza a ceder espontáneamente, por lo general, a partir del quinto o séptimo día, aunque la convalecencia suele prolongarse.
En un 1% de los pacientes de dengue, la enfermedad progresa hasta convertirse en el dengue hemorrágico con hemorragias de:
En un 1% de los pacientes de dengue, la enfermedad progresa hasta convertirse en el dengue hemorrágico con hemorragias de:
-
Localización nasal (epistaxis).
Es la enfermedad viral más importante transmitida por mosquitos de las que afectan a los humanos.
- En la piel (equimosis).
- En la orina (hematuria).
- En el tubo digestivo (hematemesis, melenas).
- Otros territorios orgánicos.
- Así como dolor abdominal.
Puede llegar incluso, en algunos casos y si no se tratan de manera intensiva, a un estado de shock y a la muerte. Estas hemorragias son provocadas porque las paredes de los pequeños vasos (capilares) se alteran y se convierten en demasiado permeables.
Dada la similitud clínica del dengue con el cuadro clínico de la gripe, en el diagnóstico de un cuadro gripal se debe considerar la posibilidad de que se trate de un caso de dengue si el paciente ha viajado a un país tropical dentro de las dos semanas previas al comienzo de los síntomas.
Dada la similitud clínica del dengue con el cuadro clínico de la gripe, en el diagnóstico de un cuadro gripal se debe considerar la posibilidad de que se trate de un caso de dengue si el paciente ha viajado a un país tropical dentro de las dos semanas previas al comienzo de los síntomas.
¿Cómo se trata la enfermedad del dengue?
No hay tratamiento específico del dengue, por lo que la terapéutica ha de ser sintomática: paracetamol como medicación contra la fiebre y el dolor, recordando que no se debe administrar ácido acetilsalicílico (aspirina) ni fármacos antiinflamatorios no-esteroideos (como el ibuprofeno) debido a sus propiedades anticoagulantes. Los pacientes con dengue deben reposar, beber mucho líquido y, desde luego, consultar con su médico.
El dengue hemorrágico, una enfermedad grave y de pronóstico incierto, necesita hospitalización y cuidados intensivos.
El dengue hemorrágico, una enfermedad grave y de pronóstico incierto, necesita hospitalización y cuidados intensivos.
¿Cómo se puede prevenir el dengue?
Para la prevención del dengue no se dispone de vacuna. En las personas que viven en áreas geográficas endémicas la mejor prevención consiste eliminar todas las aguas estancadas, en espacios naturales o artificiales, en las que la hembra del mosquito Aedes aegypti deposita sus huevos.
Quienes viajan a áreas geográficas endémicas del dengue deben reducir el riesgo de adquirir la enfermedad por la picadura del Aedes aegypti, permaneciendo en locales con protección para la entrada de mosquitos y con aire condicionado cuando sea posible. También conviene utilizar ropa adecuada para proteger al cuerpo de las picaduras del mosquito y aplicar sustancias repelentes sobre la piel. Los repelentes más efectivos son los que contienen un 30% de N.N-dietilmetatoluamida (DEET).
Fuentes: CDC | OMS | Mayo Clinic
Quienes viajan a áreas geográficas endémicas del dengue deben reducir el riesgo de adquirir la enfermedad por la picadura del Aedes aegypti, permaneciendo en locales con protección para la entrada de mosquitos y con aire condicionado cuando sea posible. También conviene utilizar ropa adecuada para proteger al cuerpo de las picaduras del mosquito y aplicar sustancias repelentes sobre la piel. Los repelentes más efectivos son los que contienen un 30% de N.N-dietilmetatoluamida (DEET).
Fuentes: CDC | OMS | Mayo Clinic




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