Algunos de los factores que pueden provocar un cáncer de mama son inevitables, como la edad o la carga genética, pero hay otros que sí pueden estar bajo el control de la mujer. Son estos:
- Limitar el consumo de alcohol: Existe una fuerte relación entre el consumo de alcohol y el cáncer de mama. No se han demostrado diferencias según el tipo de alcohol consumido, sea cerveza, vino o licores. Debe limitarse la ingestión de la bebida alcohólica a una copa al día, o evitarla completamente. Algunos estudios indican que el ácido fólico (un nutriente que se encuentra en los jugos de frutos cítricos y en los vegetales de hoja) puede reducir el riesgo de cáncer de mama en las mujeres que consumen cantidades moderadas de alcohol.
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Mantener un peso corporal saludable: Existe una clara relación entre obesidad y cáncer de mama. Esto es especialmente cierto si la obesidad se alcanza tras la menopausia. El exceso de tejido graso es una fuente de estrógenos circulantes en el organismo, y el cáncer de mama se relaciona con los niveles de estrógenos circulantes a los cuales está expuesto el tejido mamario a lo largo de la vida.
Conviene llevar una dieta saludable y hacer ejercicio para prevenir el cáncer.
- Practicar actividad física regularmente: La actividad física regular ayuda a mantener el peso corporal y, en consecuencia, disminuye el riesgo de cáncer de mama. El objetivo es cumplir, como mínimo, con 30 minutos de caminata a paso vivo, al menos cinco días a la semana.
- Controlar la grasa en la dieta: En algunos estudios se ha demostrado una relación entre un elevado aporte de grasa en la dieta y el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Se recomienda que el aporte de grasa en la dieta represente menos del 35% de las calorías diarias consumidas. Hay que prestar una atención especial consumer menos grasas saturadas (ya que se relaciona su consumo elevado con el cáncer de mama). En cambio, hay que pasarse a las grasas insaturadas.
Aspirina y hormonoterapia: consulta con tu médico
- Aspirina y cáncer de mama: Las posturas sobre el papel que puede jugar la aspirina en la prevención del cáncer son varias. En un estudio publicado en 2004 en la revista The Journal of American Medical Association, se encuentra que las mujeres que tienen una historia familiar de cáncer de mama, y toman aspirina una vez a la semana durante 6 meses o más, tienen un 20% menos de probabilidades de desarrollar un cáncer de mama que las mujeres que no toman aspirina; en las mujeres que toman una aspirina diaria, la reducción del riesgo es del 28%. El uso regular de ibuprofeno también parece proteger contra el cáncer de mama, aunque no de manera tan efectiva como la aspirina. La prevención del cáncer de mama con la aspirina y el ibuprofeno sólo es efectiva contra los cánceres de mama que tienen receptores para las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona), que son las que estimulan el crecimiento del tumor. La acción de la aspirina y el ibuprofeno se explica por su reducción de los niveles de estrógenos en la sangre y en el tejido mamario. También actúan bloqueando a las prostaglandinas, unas sustancias necesarias para activar a una enzima importante en la síntesis de los estrógenos. No obstante, antes de utilizar la aspirina y el ibuprofeno, con este objetivo, consulte con su médico.
- Terapéutica hormonal a largo plazo en la menopausia: Los resultados de algunos estudios son preocupantes respecto al uso de hormonas para el tratamiento de los síntomas de la menopausia. La administración, a largo plazo, de una combinación de estrógeno-progestina incrementa el riesgo de desarrollar un cáncer de mama. Por lo tanto, en el caso de que esté siendo tratada con hormonoterapia a causa de las molestias de la menopausia, consulte con su médico para que, dada sus circunstancias personales y, sobre todo, si los riesgos superan a los beneficios respecto a las molestias de la menopausia, debe suspenderla, o continuar con una disminución de la dosis de hormonas.
Fuente: Clínica Mayo




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