El ejercicio es bueno para la salud. Ésta es una certeza admitida ya por todos, pero lo que aún no está claro es cuál sería el nivel óptimo en la intensidad de la actividad física para que repercuta de manera positiva en el organismo.
A este interrogante trata de contestar un trabajo de la Harvard Medical School (EE. UU.) cuyo objetivo ha sido evaluar la cuantía, el tipo y la intensidad de la actividad física, en relación con el riesgo de enfermedad coronaria en los hombres.
No basta con hacer ejercicio, hay que hacerlo en la medida adecuada.
A más intensidad, menos riesgo
Los diversos tipos de actividad física se asociaron inversamente con este riesgo. Así, éste se redujo en los siguientes porcentajes:
- Del 42% en los que corrían 1 hora o más por semana.
- Del 23% en los que practicaban ejercicios físicos contra resistencia durante 30 minutos o más por semana.
- Un 18% en los que remaban durante 1 hora o más por semana.
- Un 18% en los que caminaban con paso vivo durante media hora o más por día. El ritmo de la marcha al caminar disminuía también el riesgo, independientemente del número de horas caminadas.
Por tanto, la intensidad media del ejercicio físico se asociaba con una reducción del riesgo, independientemente del número de horas dedicado a la actividad física.
Como conclusión, los autores consideran que el incremento del volumen total de la actividad física, el aumento de la intensidad del ejercicio aeróbico (de baja a moderada y de moderada a alta), así como la inclusión de ejercicios contra resistencia en los programas de actividad física son las estrategias más efectivas para reducir el riesgo de enfermedad coronaria en los hombres.
Fuente: The Journal of American Medical Association (2002)
Como conclusión, los autores consideran que el incremento del volumen total de la actividad física, el aumento de la intensidad del ejercicio aeróbico (de baja a moderada y de moderada a alta), así como la inclusión de ejercicios contra resistencia en los programas de actividad física son las estrategias más efectivas para reducir el riesgo de enfermedad coronaria en los hombres.
Fuente: The Journal of American Medical Association (2002)




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