Pensar en las consecuencias negativas que tiene fumar a largo plazo ayuda a abandonar el tabaco. Esta estrategia de autocontrol activaría dos zonas del cerebro haciendo disminuir la ansiedad por fumar otro cigarro. Son las conclusiones de un estudio dirigido desde la Universidad de Yale según el cual se pueden enseñar estrategias cognitivas a los fumadores para controlar sus deseos de fumar.
Al aplicar estas estrategias se observa un aumento de la actividad en la corteza prefrontal (un área cerebral asociada al control cognitivo y al pensamiento racional) mientras que desciende la actividad en áreas del estriado (región cerebral asociada al comportamiento que busca una recomensa y a la adición a sustancias). Por tanto, “los fumadores pueden controlar sus ansias, sólo hay que enseñarles cómo hacerlo”, afirma Hady Kober, investigadora de la Universidad de Yale.
Los resultados del estudio, que se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, rebatirían la posición de algunos científicos sugiriendo que los adictos a ciertas sustancias, como el tabaco, podrían mostrar daños en esas zonas de la corteza prefrontal, asociadas al control de las emociones.
Así lo afirma Kober: “no observamos ninguna discapacidad en la corteza prefrontal, lo que sugiere que el cerebro es capaz, cuando se le incita, de hacer uso de estas regiones para controlar la ansiedad”.
Estos hallazgos serían de gran utilidad para combatir el “mono”, o los deseos urgentes de fumar un cigarro más, que a menudo son los responsables de las recaídas en el hábito del tabaco.
Fuente: Yale University | Proceedings of the National Academy of Sciences
Activando zonas del cerebro que controlan el pensamiento racional se aplaca la ansiedad.
Los resultados del estudio, que se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, rebatirían la posición de algunos científicos sugiriendo que los adictos a ciertas sustancias, como el tabaco, podrían mostrar daños en esas zonas de la corteza prefrontal, asociadas al control de las emociones.
Así lo afirma Kober: “no observamos ninguna discapacidad en la corteza prefrontal, lo que sugiere que el cerebro es capaz, cuando se le incita, de hacer uso de estas regiones para controlar la ansiedad”.
Estos hallazgos serían de gran utilidad para combatir el “mono”, o los deseos urgentes de fumar un cigarro más, que a menudo son los responsables de las recaídas en el hábito del tabaco.
Fuente: Yale University | Proceedings of the National Academy of Sciences




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Comentarios
bueno pues pensaremos en ello