La frecuencia con que los ancianos que pueden caminar sin problemas salen de su casa a dar un paseo puede predecir los cambios que vayan a producirse en su estado funcional y psicosocial. Ésta es la principal conclusión de una investigación de las universidades de Tokyo (Japón) y California (EE.UU.) que analizó esta cuestión, con un seguimiento de 20 meses a 107 ancianos japoneses. Todos tenían 65 ó más años de edad y vivían en casa al inicio del estudio, aunque necesitaran alguna asistencia en sus quehaceres cotidianos.
Beneficios evidentes
El estado funcional (capacidad funcional; eficacia en la realización de las actividades necesarias para el cotidiano vivir) y el estado psicosocial (depresión, apoyo social) en la línea de partida del estudio fue comparado entre tres grupos definidos por la frecuencia con la que salían a dar un paseo:
-
Cuatro o más veces a la semana.
Los paseos mantienen a los mayores activos y menos deprimidos.
- De una a tres veces a la semana.
- Menos de una vez a la semana.
Los ancianos que salían de casa más a menudo estaban menos deteriorados funcionalmente, más activos desde el punto de vista social y menos deprimidos que los que salían menos. Además, tras los 20 meses de seguimiento, un mayor número de los ancianos que salían de casa cuatro o más veces a la semana aún vivían en su casa, en comparación con los otros que salían menos.
Fuente: Archives of Gerontology and Geriatrics (2007)
Fuente: Archives of Gerontology and Geriatrics (2007)




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