Los ciclistas, tanto aficionados como profesionales, que pasan muchas horas sobre la bicicleta deben prestar mucha atención al diseño del sillín, ya que éste puede contribuir a que se desarrolle una disfunción eréctil. La proporción de esta patología en ciclistas es del 4,2%, frente al 1% y al 2%, respectivamente, en corredores y nadadores.
Disminuir la presión
Para minimizar este riesgo, los practicantes habituales de este deporte deben evitar los sillines diseñados con una larga y estrecha extensión anterior, a modo de nariz. Cuando se usa este tipo de asiento, se comprime la arteria pudenda, de la que depende la irrigación del pene, y se pueden originar lesiones en la capa interna o endotelio de dicha arteria.
Además, este tipo de sillines se asocian con presiones sobre el perineo, que exceden a la presión del flujo sanguíneo en las arterias del pene y las obstruyen. Los expertos recomiendan, además, cambiar de postura periódicamente mientras se monta en bici.
Fuente: Journal of Sexual Medicine (septiembre 2005)
Si montas en bicicleta con mucha frecuencia o durante varias horas, conviene elegir un sillín adecuado.
Además, este tipo de sillines se asocian con presiones sobre el perineo, que exceden a la presión del flujo sanguíneo en las arterias del pene y las obstruyen. Los expertos recomiendan, además, cambiar de postura periódicamente mientras se monta en bici.
Fuente: Journal of Sexual Medicine (septiembre 2005)




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