Aquellos fármacos cuyo nombre no está protegido por una marca registrada se consideran genéricos. Si se han fabricado y comercializado de acuerdo con la legislación sanitaria vigente, su seguridad es idéntica a la de los fármacos específicos. Se reconocen porque en el envase figura el nombre del principio activo que lo compone y, a continuación, el nombre del laboratorio que lo fabrica con las siglas EFG (Especialidad Farmacéutica Genérica). La diferencia entre ambos se encuentra en la denominación, registrada en los específicos, y en el precio, más barato en los genéricos.
Elementos comunes
En un genérico como el ansiolítico diacepam, por ejemplo, deben ser idénticos:
- El principio o sustancia activa: diacepam, omeprazol, ranitidina…
- Las formas farmacéuticas de presentación: cápsulas, comprimidos…
- La dosificación: 200 mg, 500 mg...
- La bioequivalencia o comportamiento en el organismo (farmacocinética).
Guía útil
A continuación te facilitamos una lista de genéricos disponibles en el mercado farmacéutico con su medicamento específico correspondiente: Los genéricos contienen el mismo principio activo que los específicos. En el envase consta el nombre de este componente.
- Genérico (principio activo): Diacepam; Específico: Aneurol
- Genérico (principio activo): Omeprazol; Específico: Gastrimut
- Genérico (principio activo): Hidróxido de aluminio, hidróxido de magnesio; Específico: Maalox
- Genérico (principio activo): Povidona yodada; Específico: Betadine




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Comentarios
Yo suelo utilizar genéricos y te ahorras unos dineros.
Sí, es cierto. Y la eficacia es la misma!