Los padres discriminan negativamente, aunque de manera inconsciente, a sus hijos físicamente menos agraciados (ugly children en el trabajo original) en favor de los mejor parecidos. A esta conclusión, controvertida para padres y sociólogos, ha llegado un curioso trabajo de investigación realizado en el Departamento de Sociología de la Universidad de Alberta (Canadá) y dirigido por el Dr. Andrew Farrel.
El Dr. Harrel y su equipo, que han presentado sus resultados (aún no publicados) en la Warren E. Kalbach Population Conference en Edmonton, Canadá, han observado durante semanas el comportamiento de los padres con sus hijos en los supermercados. Fueron observadas más de 400 familias con niños de edades comprendidas entre 2 y 5 años, a los que se evaluó en una escala de 0-10 su atractivo físico, en términos de simetría facial, aunque ignorando otros factores como la limpieza, el corte defectuoso del cabello y otros aspectos de su indumentaria.
Los investigadores comprobaron que los menos atractivos caminaban a su aire, fuera de la vista de sus padres, mientras estos llevaban cuidadosamente de la mano, o cerca suyo, a los más atractivos. Además, era menos frecuente que a los "niños feos" les fuera permitido pasearse por el supermercado en el interior de los carros de compra, con el cinturón de seguridad abrochado: sólo el 1,2% de los menos atractivos fueron subidos en los carros de compra, en comparación con el 13,3% de los más atractivos.
El Dr. Harrel da una respuesta darwiniana cuando se pregunta por el por qué de esta conducta. "Se trata de una respuesta instintiva de los padres que inconscientemente prestan más atención a los hijos bien parecidos porque serían los que contienen el mejor material genético". Para el profesor Stenberg, de la Universidad de Yale, la relación establecida por el Dr. Harrel con la teoría evolutiva de Darwin es simplemente especulativa.
Fuentes: The New York Times | Universidad de Alberta
Se observó que los niños feos no podían subir tanto al carrito de la compra como los más agraciados.
Los investigadores comprobaron que los menos atractivos caminaban a su aire, fuera de la vista de sus padres, mientras estos llevaban cuidadosamente de la mano, o cerca suyo, a los más atractivos. Además, era menos frecuente que a los "niños feos" les fuera permitido pasearse por el supermercado en el interior de los carros de compra, con el cinturón de seguridad abrochado: sólo el 1,2% de los menos atractivos fueron subidos en los carros de compra, en comparación con el 13,3% de los más atractivos.
El Dr. Harrel da una respuesta darwiniana cuando se pregunta por el por qué de esta conducta. "Se trata de una respuesta instintiva de los padres que inconscientemente prestan más atención a los hijos bien parecidos porque serían los que contienen el mejor material genético". Para el profesor Stenberg, de la Universidad de Yale, la relación establecida por el Dr. Harrel con la teoría evolutiva de Darwin es simplemente especulativa.
Fuentes: The New York Times | Universidad de Alberta




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