Hipertensión arterial, diabetes o enfermedades coronarias son males que normalmente asociamos a los adultos pero que, con el aumento de casos de obesidad infantil, se están extendiendo también a los niños. El motivo: la obesidad suma 30 años a su edad vascular. Esta cifra preocupa a la Fundación Española del Corazón (FEC) y más al recordar que, en España, el 18,67% de los niños sufren sobrepeso y el 8,94% son obesos.
Además de los problemas de autoestima, para realizar actividades físicas o de discriminación entre los demás niños, un peso excesivo pone en riesgo la salud de los menores. Éste favorece el estrechamiento de las vías circulatorias y, por tanto, su corazón tiene que realizar un mayor esfuerzo para bombear la sangre a todo el organismo.
El sobrepeso también puede implicar un descenso del colesterol "bueno" (HDL) o el aumento de la glucosa, del colesterol total, de los triglicéridos e incluso del perímetro abdominal.
Además de los problemas de autoestima, para realizar actividades físicas o de discriminación entre los demás niños, un peso excesivo pone en riesgo la salud de los menores. Éste favorece el estrechamiento de las vías circulatorias y, por tanto, su corazón tiene que realizar un mayor esfuerzo para bombear la sangre a todo el organismo.
El sobrepeso también puede implicar un descenso del colesterol "bueno" (HDL) o el aumento de la glucosa, del colesterol total, de los triglicéridos e incluso del perímetro abdominal.
Vida sedentaria y alimentación, en el punto de mira
Los casos de obesidad infantil se han triplicado en los últimos 15 años y el estilo de vida sedentario, combinado con las dietas desequilibradas e hipercalóricas y el factor hereditario se perfilan como bases del problema.
Desde la Fundación Española del Corazón, el doctor Sánchez Franco recuerda que la dietas "deberían priorizar los vegetales, las frutas y las legumbres" y "deberían contener más proteína animal que la de los adultos, priorizando el pescado, la carne de ave y los huevos y dejando en segundo lugar la carne roja". Sin olvidar, además, los lácteos y evitando la mala costumbre, cada vez más generalizada, de omitir el desayuno.
La prevalencia de la obesidad infantil se ha multiplicado por tres en los últimos 15 años.
Rastreando las causas, ¿llegamos hasta el biberón?
Las recomendaciones sobre cómo atajar la obesidad son claras, aunque siguen abiertas líneas de investigación que pretenden saber más sobre sus causas. En un reciente estudio, se afirma que los niños a quienes se da el pecho en lugar de biberón tienen más capacidad para parar de comer cuando están saciados. Es decir, para auto regular lo que comen.
Son datos publicados en la revista Pediatrics, y los resultados se basan en el seguimiento de 1.250 niños durante su primer año de vida. El estudio indica que, tras dejar de tomar el pecho, sólo el 27% de los niños alimentados de este modo se terminaban el contenido de su biberón o taza. De los niños que fueron alimentados con pecho y biberón, el 54 % vació el biberón cuando pasó a este método. En cambio, el 68% de los niños a los que siempre se alimentó con biberón (ya fuera con leche materna o no) se terminaron todo su contenido.
Aunque no está claro cómo el hecho de alimentar a un bebé dándole el pecho reduce el riesgo de obesidad infantil, esta capacidad de los que toman pecho para aprender a auto regular su consumo de alimento sí podría estar relacionada, indican los responsables de la investigación llevada a cabo en Estados Unidos.
Fuentes: Fundación Española del Corazón | Pediatrics
Son datos publicados en la revista Pediatrics, y los resultados se basan en el seguimiento de 1.250 niños durante su primer año de vida. El estudio indica que, tras dejar de tomar el pecho, sólo el 27% de los niños alimentados de este modo se terminaban el contenido de su biberón o taza. De los niños que fueron alimentados con pecho y biberón, el 54 % vació el biberón cuando pasó a este método. En cambio, el 68% de los niños a los que siempre se alimentó con biberón (ya fuera con leche materna o no) se terminaron todo su contenido.
Aunque no está claro cómo el hecho de alimentar a un bebé dándole el pecho reduce el riesgo de obesidad infantil, esta capacidad de los que toman pecho para aprender a auto regular su consumo de alimento sí podría estar relacionada, indican los responsables de la investigación llevada a cabo en Estados Unidos.
Fuentes: Fundación Española del Corazón | Pediatrics




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Comentarios
Curiosísimo lo de la glotonería y dar de mamar. No lo habría pensado nunca
si es curioso, pero tiene su lógica!