El hecho de que el padre y la madre (o uno de los) fume, se asocia significativamente con un mayor riesgo de que en la adolescencia, los hijos adopten este hábito. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio de varias universidades estadounidenses que tenía como objetivo investigar esta asociación. En él han participado 564 adolescentes entre 12 y 17 años, con uno de sus padres fumadores.
Claro factor de riesgo
Según este trabajo, el riesgo aumenta con el número de padres que fumaban (uno, o los dos) y con el tiempo durante el cual los padres fumaban, lo que sugiere una relación dosis/respuesta.
Los efectos del tabaquismo de los padres sobre la iniciación de los hijos en el hábito de fumar difieren según el sexo, la edad y la residencia de los padres. Así:
Cuanto más expuesto está el niño al tabaco, más probabilidad hay de que se convierta en fumador.
Los efectos del tabaquismo de los padres sobre la iniciación de los hijos en el hábito de fumar difieren según el sexo, la edad y la residencia de los padres. Así:
- Tiene mayor efecto el padre que fuma sobre el hijo que sobre la hija.
- Que los padres fumen cuando el hijo aún no ha cumplido los 13 años tendrá un mayor efecto que si lo hacen después de cumplir esta edad.
- Si el padre o madre fumador convive con el adolescente, es más probable que éste se inicie en el hábito.
Fuente: Pediatrics (2009)




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