Naranja, limón, pomelo, lima… Un desayuno con estas frutas o su zumo es sinónimo de salud. Su contenido en vitamina C y el papel de ésta en la prevención y curación del escorbuto son toda una garantía. No obstante, tomamos mayor cantidad de la recomendable, sin beneficio alguno adicional, y lo que es peor, hay sustancias en frutas como el pomelo que pueden interaccionar de manera negativa con determinados medicamentos.
Mejor no abusar
Los requerimientos diarios de vitamina C (ácido ascórbico) contenida en estos frutos (entre 46 y 60 mg diarios) se sobrepasan en exceso en las dietas occidentales. Por ejemplo, 100 gramos de patatas no demasiado cocidas contienen 30 mg de vitamina C.
No hay acuerdo sobre si las dosis que sobrepasan las necesidades mínimas diarias son beneficiosas por sus efectos antioxidantes en afecciones tan diversas como el resfriado común, el asma, la enfermedad coronaria, la hipertensión, la degeneración macular de la retina, las cataratas y el envejecimiento. Es una cuestión que sigue siendo muy controvertida, y a pesar de que se han realizado numerosos ensayos clínicos, no se dispone de evidencias que demuestren que las megadosis de esta vitamina produzcan claros beneficios para la salud.
No hay acuerdo sobre si las dosis que sobrepasan las necesidades mínimas diarias son beneficiosas por sus efectos antioxidantes en afecciones tan diversas como el resfriado común, el asma, la enfermedad coronaria, la hipertensión, la degeneración macular de la retina, las cataratas y el envejecimiento. Es una cuestión que sigue siendo muy controvertida, y a pesar de que se han realizado numerosos ensayos clínicos, no se dispone de evidencias que demuestren que las megadosis de esta vitamina produzcan claros beneficios para la salud.
Efectos indeseables
Esta falta de eficacia era de esperar, ya que el camino que sigue en el organismo su metabolismo no justifica estos pretendidos efectos. Cuando es absorbida por la mucosa intestinal, alcanza su saturación rápidamente con dosis bajas, y el riñón la elimina también con rapidez. De esta forma, casi toda la vitamina C es excretada por la orina, sin que se eleve significativamente la concentración de ésta en el plasma y en los tejidos, en los cuales también se alcanza en seguida el nivel de saturación.
En definitiva, aunque tomemos dosis elevadas, todo lo que conseguimos es incrementar su concentración en el intestino y en la orina, lo que puede causar efectos indeseables en el riñón (al ser excretada parcialmente en forma de oxalatos: unas dosis elevadas de vitamina C pueden condicionar un incremento de éstos en la orina, hiperoxaluria, y la formación de cálculos renales) y en el intestino, donde provocaría náuseas, retortijones y diarrea.
Abusar de los cítricos favorece la formación de cálculos renales.
Combinaciones tóxicas
Por otra parte, cítricos como el pomelo y la naranja amarga de Sevilla contienen otras sustancias, a parte de la vitamina C, que pueden ser peligrosas si se toman al mismo tiempo que algunos medicamentos.
La causa: estas sustancias bloquean ciertos fermentos o enzimas que cumplen normalmente en el organismo la función de desmenuzar la estructura química de los fármacos. Así, estos penetrarían en la circulación general manteniendo una capacidad tóxica que puede ser perjudicial.
Los fármacos con los que resulta peligrosa la interacción son:
La causa: estas sustancias bloquean ciertos fermentos o enzimas que cumplen normalmente en el organismo la función de desmenuzar la estructura química de los fármacos. Así, estos penetrarían en la circulación general manteniendo una capacidad tóxica que puede ser perjudicial.
Los fármacos con los que resulta peligrosa la interacción son:
- Antiarrítmicos (Amiodarona, Quinidina)
- Antihistamínicos (Astemizol, Terfenadina)
- Inmunosupresores (Ciclosporina)
- Benzodiapinas (Diacepam, Midazolam)
- Antihipertensivos (Felodipina, Nifedipina, Nisoldipina)
- Hipolipemiantes (Lovastatín)
Fuente: Nature medicine (enero 2001)




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