Abrimos una revista de moda cualquiera. Las caras de modelos y actrices lucen perfectas, sin rastros de pecas o imperfecciones que puedan "afear" su rostro. Sus cuerpos están perfectamente tonificados: tanto es así que parece que la celulitis o los michelines pertenecen a un mundo de fantasía. Pero la fantasía, precisamente, se encierra en esas páginas impresas, tal y como se plasma en "Poses", un vídeo que, con humor, critica las posturas fotográficas inverosímiles de las modelos.
El uso del retoque fotográfico es ya tan cotidiano que incluso ha saltado las barreras de la prensa rosa y de tendencias. Las instantáneas de cualquier personaje público que se precie suelen recibir unos retoques antes de publicarse porque... ¿acaso no es siempre mejor una imagen con un correcto juego de luces y sombras o con menos arrugas?
El problema está en que, al final, la imagen que se vende es tan perfecta e irreal que puede acabar favoreciendo el desarrollo de trastornos alimentarios en personas vulnerables a padecerlos, como ocurre en algunos jóvenes. “En la adolescencia la imagen corporal se está formando y se encuentra más debilitada, existiendo una tendencia a compararse con el estereotipo de belleza ideal, exagerado y artificial, que provoca el Photoshop”, nos explica Montserrat Sánchez Povedano, directora del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA).
Los miembros de esta institución no son los únicos que condenan esta práctica. Jo Swinson, parlamentaria del Reino Unido, ha denunciado recientemente el uso del retoque fotográfico en los anuncios de dos conocidas marcas de cosmética. El resultado que se muestra en las imágenes "no es representativo de los efectos que los productos anunciados pueden conseguir", afirma Swinson.
El uso del retoque fotográfico es ya tan cotidiano que incluso ha saltado las barreras de la prensa rosa y de tendencias. Las instantáneas de cualquier personaje público que se precie suelen recibir unos retoques antes de publicarse porque... ¿acaso no es siempre mejor una imagen con un correcto juego de luces y sombras o con menos arrugas?
© Dove
Anuncio-denuncia de la compañía Dove en el que muestra cómo la imagen final de las vallas publicitarias difiere de la fotografía original.
Los miembros de esta institución no son los únicos que condenan esta práctica. Jo Swinson, parlamentaria del Reino Unido, ha denunciado recientemente el uso del retoque fotográfico en los anuncios de dos conocidas marcas de cosmética. El resultado que se muestra en las imágenes "no es representativo de los efectos que los productos anunciados pueden conseguir", afirma Swinson.
¿Cómo ponerle freno?
La American Medical Association (AMA) también se ha pronunciado respecto a la utilización del Photoshop. “La aparición en los anuncios de modelos que han sido extremadamente alteradas puede crear expectativas poco realistas de la imagen corporal adecuada”, afirma la doctora Barbara McAneny, miembro de la asociación.
Como ejemplo, recuerda la polémica campaña publicitaria de Ralph Lauren en la que la cintura de una modelo se había reducido tanto que el diámetro de su cabeza, en comparación, era más grande. Para evitar casos como éste la AMA ha aprobado adoptar una nueva política para alentar a las empresas de publicidad a trabajar con organizaciones relacionadas con la salud de niños y adolescentes.
Añadir una leyenda a las imágenes, advirtiendo que han sido retocadas, podría ser otra solución. En Reino Unido y Francia ya han propuesto la elaboración de leyes en este sentido, aunque la iniciativa, de momento, no ha sido aprobada. "Consideramos que desvelar la manipulación de las imágenes cuando se utiliza el Photoshop podría ayudar a reducir la influencia negativa que ejercen sobre la población. Esto serviría para aproximar las imágenes de las modelos a la realidad y, por tanto, reducir las espectativas irreales y la consiguiente frustación que generan".
Precisamente para facilitar la identificación de las imágenes manipuladas, dos científicos estadounidenses han creado una escala que permite evaluar el grado de retoque de una fotografía. Uno de sus objetivos es ofrecer un incentivo a los publicistas y a las modelos para reducir algunas de las formas más extremas de retoques digitales que se usan hoy en día.
Aunque identificar las imágenes retocadas podría ayudar, el ITA sostiene que no es el principal pilar sobre el que tienen que sustentarse las medidas de prevención de trastornos como la anorexia y la bulimia. Para Sánchez Povedano lo fundamental es desarrollar estrategias que potencien el sentido crítico en adolescentes y jóvenes, ya que a estas edades tan tempranas "los mecanismos psicológicos de crítica a todos estos estereotipos de falseamiento de la imagen no suelen estar desarrollados". Unas estrategias en las que "deberían estar implicados familias y escuela, pero también los medios de comunicación", sentencia.
Como ejemplo, recuerda la polémica campaña publicitaria de Ralph Lauren en la que la cintura de una modelo se había reducido tanto que el diámetro de su cabeza, en comparación, era más grande. Para evitar casos como éste la AMA ha aprobado adoptar una nueva política para alentar a las empresas de publicidad a trabajar con organizaciones relacionadas con la salud de niños y adolescentes.
Añadir una leyenda a las imágenes, advirtiendo que han sido retocadas, podría ser otra solución. En Reino Unido y Francia ya han propuesto la elaboración de leyes en este sentido, aunque la iniciativa, de momento, no ha sido aprobada. "Consideramos que desvelar la manipulación de las imágenes cuando se utiliza el Photoshop podría ayudar a reducir la influencia negativa que ejercen sobre la población. Esto serviría para aproximar las imágenes de las modelos a la realidad y, por tanto, reducir las espectativas irreales y la consiguiente frustación que generan".
Precisamente para facilitar la identificación de las imágenes manipuladas, dos científicos estadounidenses han creado una escala que permite evaluar el grado de retoque de una fotografía. Uno de sus objetivos es ofrecer un incentivo a los publicistas y a las modelos para reducir algunas de las formas más extremas de retoques digitales que se usan hoy en día.
Aunque identificar las imágenes retocadas podría ayudar, el ITA sostiene que no es el principal pilar sobre el que tienen que sustentarse las medidas de prevención de trastornos como la anorexia y la bulimia. Para Sánchez Povedano lo fundamental es desarrollar estrategias que potencien el sentido crítico en adolescentes y jóvenes, ya que a estas edades tan tempranas "los mecanismos psicológicos de crítica a todos estos estereotipos de falseamiento de la imagen no suelen estar desarrollados". Unas estrategias en las que "deberían estar implicados familias y escuela, pero también los medios de comunicación", sentencia.




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