Cuando los sentimientos de soledad aparecen, son trasmitidos a las personas cercanas antes de que el afectado corte sus lazos y se aleje de su red social. Así lo confirma un estudio realizado por investigadores de las universidades de Chicago, California, San Diego y Harvard (EE. UU.) publicado en The Journal of Personality and Social Psychology.
Perfiles “solitarios”
Este contagio de los sentimientos de soledad no se da por igual a todas las personas de la red sino que, según los investigadores, hay ciertos perfiles que favorecen este contagio. Las personas que viven solas no tienen contacto frecuente con sus amigos y familiares, se sienten frustradas por alguna circunstancia en la vida, tienen algún problema de salud, estrés, una pareja o familia conflictiva, están divorciadas o en estado de viudedad, tienen más probabilidades de contagiarse de los sentimientos de soledad.
¿Son individuales las emociones?
En su libro “Connected: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives” (cuya traducción al castellano sería 'Conectados: El sorprendente poder del nuestras redes sociales y cómo dan forma a nuestras vidas'), el doctor Nicholas A. Christakis, de la Harvard Medical School, escribe: “La perspectiva tradicional presenta las emociones humanas como una experiencia individual. Pero nosotros no solamente tenemos determinadas emociones, las mostramos. Las otras personas las pueden leer, copiar e internalizar”.
Según el doctor Christakis, una persona solitaria puede desestabilizar una red social entera ya que el sentimiento de soledad se va transmitiendo de unas personas a otras justo antes de que abandonen la red social y de esta manera esta red se va desintegrando.
Quienes sufren estrés o problemas de salud, así como los divorciados o viudos, son más propensos a la soledad.
Atender a los solitarios
La propuesta del doctor Christakis es que prestemos atención a los signos que nos pueden estar mostrando las personas que se sitúan al margen de los grupos sociales. Si atendemos las necesidades de las personas que se van automarginando y hacemos el esfuerzo de tratar de integrarlas de nuevo podemos contribuir a frenar la desestabilización de un grupo de personas.
Más información:
The Journal of Personality and Social Psychology
The New York Times
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