Ni siquiera la herencia genética puede condenarnos a sufrir sobrepeso. Así se afirma en un estudio publicado en la revista PloS Medicine cuyos autores han demostrado que incluso las personas con una mayor predisposición a engordar se benefician de llevar una vida activa. Por ese motivo recomiendan la práctica de ejercicio como método preventivo para luchar contra la obesidad.
Según sus conclusiones, la actividad física atenúa en un 40% el riesgo de ser obeso en los individuos con predisposición genética. Si bien ya se sabía que hay personas con una mayor tendencia natural a engordar, este estudio demuestra que esta tendencia puede contrarrestarse llevando una vida físicamente más activa y que las mejoras se notan incluso practicando dosis pequeñas de ejercicio.
La actividad física es beneficiosa incluso en dosis bajas.
Tras un seguimiento de más de tres años, los resultados indican que, de media, cada una de las variaciones genéticas tomadas como referencia se asocian a un aumento en el peso corporal de 445 gramos. Esta cifra se queda en 379 gramos en las personas activas y aumenta hasta los 592 en las inactivas. Ante los datos obtenidos, los investigadores concluyen que aumentar la práctica de actividad física puede beneficiar a toda la población, pero que los individuos con tendencia a sufrir obesidad notarán más las mejoras.
Fuente: PloS Medicine




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ya no hay excusa para ponerse a hacer deporte!