Si se exponen a niveles elevados de polución ambiental, el desarrollo del pulmón sería menor desde los 10 hasta los 18 años, según una investigación de la Universidad del Sur de California (EE. UU.) y la Universidad British Columbia (Vancouver, Canadá). Así, los niveles actuales de polución en el aire conllevarían efectos crónicos adversos sobre el desarrollo pulmonar en los niños de esa edad. Estos conducirían a carencias significativas en su función una vez sean adultos.
La magnitud de los efectos observados y la importancia de la función pulmonar como determinante de la morbilidad (proporción de personas que enferman en un sitio y tiempo determinado) y mortalidad durante la vida adulta ponen de manifiesto la necesidad de insistir en el diseño de estrategias dirigidas a la reducción de los niveles de polución, especialmente en aéreas urbanas.
Los pulmones de los niños son más sanos y resistentes si durante sus primeros años no se han expuesto demasiado a la polución.
La magnitud de los efectos observados y la importancia de la función pulmonar como determinante de la morbilidad (proporción de personas que enferman en un sitio y tiempo determinado) y mortalidad durante la vida adulta ponen de manifiesto la necesidad de insistir en el diseño de estrategias dirigidas a la reducción de los niveles de polución, especialmente en aéreas urbanas.
Déficits relevantes
Se estudiaron 1.759 niños (de una media de edad de 10 años) de escuelas de 12 comunidades del sur de California, y midieron su función pulmonar durante ocho años. Las comunidades representaban un amplio abanico de exposición ambiental al ozono, vapor ácido, dióxido de nitrógeno y partículas aéreas.
Durante el periodo de estudio, los déficits en el incremento del volumen espiratorio forzado en un minuto (FEV1) se asociaron con la exposición de los niños al dióxido de nitrógeno, vapor ácido, partículas áreas con un diámetro de menos de 2,5 µm o PM 2,5 (unidad de medida del diámetro aerodinámico) y carbón elemental.
Fuente: New England Journal of Medicine (septiembre 2004)
Durante el periodo de estudio, los déficits en el incremento del volumen espiratorio forzado en un minuto (FEV1) se asociaron con la exposición de los niños al dióxido de nitrógeno, vapor ácido, partículas áreas con un diámetro de menos de 2,5 µm o PM 2,5 (unidad de medida del diámetro aerodinámico) y carbón elemental.
Fuente: New England Journal of Medicine (septiembre 2004)




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