Si estás pensando en someterte a una liposucción, ten en cuenta que de poco te servirá si no analizas por qué has acumulado esa grasa y pones todo de tu parte para modificarlo y adoptar unos hábitos de vida más saludables.
Según un estudio publicado en Obesity, un año después de la intervención la persona ha recuperado la grasa que se le extrajo con la liposucción. Lo que sí se modifica es la redistribución de los lípidos. Por ejemplo, gran parte de la grasa que antes se había instalado en los muslos pasa a acumularse en el abdomen.
En el estudio participaron 32 mujeres de entre 35 y 37 años. 14 de ellas se sometieron a la operación y el resto pasó a formar parte del grupo de control.
Seis semanas después de la intervención las mujeres que se habían operado tenían un 2,1% menos de grasa corporal, y el grupo de control sólo había reducido sus lípidos en un 0,28%.
La distancia entre los dos grupos se redujo a los seis meses, y al cabo de un año ya no había casi diferencias: las mujeres que se habían sometido a la liposucción tenían sólo un 0,41% menos de grasa corporal que antes de la intervención, y entre las que no se operaron su índice había aumentado un escaso 0,59%.
Hay que tener en cuenta que las participantes se comprometieron a no hacer cambios significativos en su estilo de vida mientras durara el estudio, lo que nos da una idea de la importancia de modificar los hábitos para que el peso perdido no vuelva a recuperarse. Si no se lleva un estilo de vida activo y una dieta saludable, tarde o temprano los kilos vuelven.
“Creemos que el cerebro sabe de alguna manera la cantidad de grasa que tiene el organismo y trata de regular su presencia para que sea siempre la misma”, afirma Robert H. Eckel, uno de los autores del informe. Por eso “es tan importante la prevención de la obesidad”, sentencia.
Fuentes: Obesity | Europa Press
Según un estudio publicado en Obesity, un año después de la intervención la persona ha recuperado la grasa que se le extrajo con la liposucción. Lo que sí se modifica es la redistribución de los lípidos. Por ejemplo, gran parte de la grasa que antes se había instalado en los muslos pasa a acumularse en el abdomen.
Si en la dieta siguen abundando las grasas el peso perdido se vuelve a ganar.
Seis semanas después de la intervención las mujeres que se habían operado tenían un 2,1% menos de grasa corporal, y el grupo de control sólo había reducido sus lípidos en un 0,28%.
La distancia entre los dos grupos se redujo a los seis meses, y al cabo de un año ya no había casi diferencias: las mujeres que se habían sometido a la liposucción tenían sólo un 0,41% menos de grasa corporal que antes de la intervención, y entre las que no se operaron su índice había aumentado un escaso 0,59%.
Hay que tener en cuenta que las participantes se comprometieron a no hacer cambios significativos en su estilo de vida mientras durara el estudio, lo que nos da una idea de la importancia de modificar los hábitos para que el peso perdido no vuelva a recuperarse. Si no se lleva un estilo de vida activo y una dieta saludable, tarde o temprano los kilos vuelven.
“Creemos que el cerebro sabe de alguna manera la cantidad de grasa que tiene el organismo y trata de regular su presencia para que sea siempre la misma”, afirma Robert H. Eckel, uno de los autores del informe. Por eso “es tan importante la prevención de la obesidad”, sentencia.
Fuentes: Obesity | Europa Press




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