La participación en un programa de ejercicio físico consistente en dos sesiones semanales de 45 minutos supervisados, durante 12 semanas, aportaría beneficios funcionales y psicológicos a las mujeres con cáncer de mama, diagnosticado en fase precoz.
Los efectos positivos se mantienen a los seis meses de seguimiento, como demuestra un estudio que tenía como objetivo determinar los efectos positivos de la actividad física en este grupo de población. Para ello, se formaron dos grupos de mujeres.
Los efectos positivos se mantienen a los seis meses de seguimiento, como demuestra un estudio que tenía como objetivo determinar los efectos positivos de la actividad física en este grupo de población. Para ello, se formaron dos grupos de mujeres.
- Uno recibió clases de ejercicios supervisados mientras recibían tratamiento para el cáncer de mama: dos clases por semana, además de unos ejercicios para realizar en casa una vez a la semana. Las sesiones consistían en un calentamiento de 5 a10 minutos, 20 minutos de ejercicio (caminar, bicicleta estática, ejercicios aeróbicos de bajo nivel de exigencia, ejercicios de estiramientos musculares…) y un periodo de relajación. En total, 45 minutos de ejercicio programado.
- Un segundo grupo recibió los cuidados habituales de los servicios de oncología para las pacientes en tratamiento (quimioterapia, radioterapia o la combinación de ambos métodos), así como un folleto con información sobre la importancia de la actividad física en el tratamiento del cáncer, con algunas guías de ejercicios para ayudarles a construir su propio programa.
A las doce semanas, el estado físico y mental de las mujeres que habían hecho ejercicio era notablemente mejor que las que únicamente habían recibido el tratamiento habitual.
Fuente: British Medical Journal (febrero 2007)
Fuente: British Medical Journal (febrero 2007)




RSS
Facebook
Twitter
Youtube


Comentarios