La expresión 'cirugía oncoplástica', introducida a finales de los años 90, representa una nueva opción quirúrgica para el tratamiento de algunas pacientes con cáncer de mama. En ella se combina, por una parte, la extirpación del tumor y de suficiente tejido mamario sano circundante (cirugía oncológica) y, por otra, la reducción y remodelación plástica del resto de la mama, así como la remodelación de la mama sana, para mantener la simetría entre ambas (cirugía plástica).
Dos en uno
Los dos procedimientos tienen lugar en el curso de una única intervención quirúrgica, de ahí la forzada construcción de una nueva palabra, por la conjunción de oncos (tumor) y de plástica (capaz de moldear). Ambas técnicas suelen llevarlas a cabo conjuntamente dos equipos quirúrgicos, uno especializado en la cirugía oncológica de la mama, y otro en su cirugía reconstructiva.
Tras ser extirpado el tumor localizado en una mama, ambas se reducen de tamaño y se remodelan para mantener su simetría en el espacio corporal: la enferma, a causa de la extirpación del tumor y de un segmento de tejido mamario que lo circunda, y la sana, por razones cosméticas y psicológicas.
Tras ser extirpado el tumor localizado en una mama, ambas se reducen de tamaño y se remodelan para mantener su simetría en el espacio corporal: la enferma, a causa de la extirpación del tumor y de un segmento de tejido mamario que lo circunda, y la sana, por razones cosméticas y psicológicas.
Requisitos
Esta posibilidad sólo es aceptable, por el cirujano y por la paciente, cuando el equipo multidisciplinario que la propone obtiene unos porcentajes de recidiva del cáncer, de supervivencia total y de supervivencia libre de enfermedad cancerosa, equivalentes a los conseguidos con las técnicas tradicionales.
En todo caso, en la cirugía oncoplástica del cáncer de mama, el cirujano oncológico y el plástico deben consensuar y acompasar sus diferentes objetivos: extirpar el tumor, para el primero, y el mejor resultado cosmético posible, para el segundo. En algunos casos, un único cirujano puede haber adquirido la habilidad técnica y la experiencia suficiente para realizar con garantías esta operación.
La novedad de esta propuesta estriba en el hecho de que, tradicionalmente, el cirujano general trataba el cáncer de mama mediante la exéresis de la totalidad de la mama afectada (mastectomía total o radical), o de parte de la mama (mastectomía parcial o conservadora). Más tarde, en otra intervención, el cirujano plástico emprendía la reconstrucción de la mama total o parcialmente extirpada.
Es una nueva opción quirúrgica para pacientes con cáncer de mama.
En todo caso, en la cirugía oncoplástica del cáncer de mama, el cirujano oncológico y el plástico deben consensuar y acompasar sus diferentes objetivos: extirpar el tumor, para el primero, y el mejor resultado cosmético posible, para el segundo. En algunos casos, un único cirujano puede haber adquirido la habilidad técnica y la experiencia suficiente para realizar con garantías esta operación.
La novedad de esta propuesta estriba en el hecho de que, tradicionalmente, el cirujano general trataba el cáncer de mama mediante la exéresis de la totalidad de la mama afectada (mastectomía total o radical), o de parte de la mama (mastectomía parcial o conservadora). Más tarde, en otra intervención, el cirujano plástico emprendía la reconstrucción de la mama total o parcialmente extirpada.
Evitar malentendidos
Es muy importante que sean los cirujanos quienes informen a una paciente con cáncer de mama de este tratamiento, para que pueda firmar su consentimiento conociendo sus riesgos y beneficios.
En este sentido, cabe señalar que en la reciente literatura médica en lengua castellana sobre esta cuestión, al ocuparse del consentimiento informado de la paciente, se ha introducido, sin la suficiente clarificación, la perspectiva y la terminología psicoanalítica en lo que se refiere a la pena o aflicción de la enferma ante la pérdida de parte de su imagen corporal. En este sentido, se han incluido expresiones propias del trabajo psicoanalítico, tales como el duelo, el proceso del duelo y el trabajo del duelo, equívocas para muchos cirujanos y, desde luego, para las pacientes.
En este sentido, cabe señalar que en la reciente literatura médica en lengua castellana sobre esta cuestión, al ocuparse del consentimiento informado de la paciente, se ha introducido, sin la suficiente clarificación, la perspectiva y la terminología psicoanalítica en lo que se refiere a la pena o aflicción de la enferma ante la pérdida de parte de su imagen corporal. En este sentido, se han incluido expresiones propias del trabajo psicoanalítico, tales como el duelo, el proceso del duelo y el trabajo del duelo, equívocas para muchos cirujanos y, desde luego, para las pacientes.




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