El tratamiento de esta patología, habitual en los centros de asistencia primaria, y la práctica generalizada entre los médicos de prescribir antibióticos para combatirla ha motivado un ensayo que, según sus autores, sería el más amplio realizado hasta la fecha sobre esta cuestión. Su objetivo era evaluar la efectividad de tres estrategias de prescripción de antibióticos y de un folleto informativo (acerca de la historia natural de la enfermedad) en estos casos.
Entre los hallazgos más relevantes de este trabajo, publicado en el Journal of the American Medical Association se encuentra el hecho de que cuando los médicos recomendaron esperar 14 días antes de tomar antibióticos (indicación diferida), pocos pacientes llegaron finalmente a utilizarlos.
Así, el estudio confirmaría, entre otras cosas, la larga historia natural de estas enfermedades, y la necesidad de advertir a los pacientes de que su enfermedad durará tres semanas en total, con 10 días de síntomas antes de que el paciente acuda al médico, y 12 días más tras la visita.
Los antibióticosn no siempre son necesarios.
Así, el estudio confirmaría, entre otras cosas, la larga historia natural de estas enfermedades, y la necesidad de advertir a los pacientes de que su enfermedad durará tres semanas en total, con 10 días de síntomas antes de que el paciente acuda al médico, y 12 días más tras la visita.
Tres vías de actuación
Se diseñó un estudio aleatorizado y controlado, realizado desde agosto de 1998 a julio del 2003, en 807 pacientes que acudieron a los servicios de asistencia primaria con infecciones agudas del tracto respiratorio inferior no complicadas (descartada la neumonía). Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a uno de los dos grupos (folleto informativo o no folleto), y a uno de tres grupos en relación a los antibióticos:
- Antibióticos indicados inmediatamente.
- No indicación de antibióticos.
- Indicación diferida de antibióticos: se aconseja una pauta de antibióticos si los síntomas no se han resuelto transcurridos 14 días del comienzo.
Aproximadamente la mitad de cada uno de estos tres grupos recibió un folleto informativo. Se valoraron la duración de los síntomas (tos, disnea, expectoración, estado general, trastorno del sueño y disminución de la actividad física) y su intensidad.
Menos antibióticos
La entrega del folleto informativo no tuvo efecto sobre los resultados. Comparadas con la no indicación de antibióticos, las otras dos estrategias (indicación inmediata e indicación diferida) no modificaron la duración de la tos ni otros resultados. Comparado con el grupo de indicación inmediata de antibióticos, muy pocos pacientes en el grupo en el que se recomendó indicación diferida llegaron a utilizar antibióticos.
En comparación con la inmediata prescripción de antibióticos, tanto la estrategia de no ofrecer antibióticos como la de diferir su indicación se asocian con mínimas diferencias en cuanto a la duración e intensidad de los síntomas.
Estos resultados sugieren que adoptar estas estrategias ayudaría a limitar el círculo vicioso de la medicalización de las enfermedades autolimitantes, con la prescripción de antibióticos.
Fuente: Journal of the American Medical Association
En comparación con la inmediata prescripción de antibióticos, tanto la estrategia de no ofrecer antibióticos como la de diferir su indicación se asocian con mínimas diferencias en cuanto a la duración e intensidad de los síntomas.
Estos resultados sugieren que adoptar estas estrategias ayudaría a limitar el círculo vicioso de la medicalización de las enfermedades autolimitantes, con la prescripción de antibióticos.
Fuente: Journal of the American Medical Association




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