Sofía está casada. Quiere a su marido Pablo como el primer día, pero desde hace unos meses siente que sus relaciones sexuales no son satisfactorias, y ello está influyendo en su ánimo y también en su relación diaria con su compañero.
Y como Sofía, muchísimas personas no terminan de disfrutar de su vida sexual, sea por el motivo que sea. El sexo es una parte básica de una relación sana y equilibrada. Nos conecta íntimamente con nuestra pareja, satisface nuestra necesidad de afecto y contacto físico, aumenta nuestra autoestima y sobretodo fortalece la relación.
Una pareja con una vida sexual plena y satisfactoria para ambos tiene muchas más posibilidades de ser duradera e ir superando las dificultades con las que se vayan encontrando. De hecho, gozar del sexo es sinónimo de un nivel alto de complicidad y comunicación entre las dos personas.
El problema es que, a menudo, la rutina, el día a día, el estrés, el cuidado de los hijos y las tareas domésticas, entre otros factores, hacen que dejemos el sexo para lo último y esto puede tener serias consecuencias en la relación e incluso en nuestra salud física y emocional.
Y como Sofía, muchísimas personas no terminan de disfrutar de su vida sexual, sea por el motivo que sea. El sexo es una parte básica de una relación sana y equilibrada. Nos conecta íntimamente con nuestra pareja, satisface nuestra necesidad de afecto y contacto físico, aumenta nuestra autoestima y sobretodo fortalece la relación.
Unas relaciones sexuales satisfactorias son buenas para la salud del individuo y también de la pareja.
Una pareja con una vida sexual plena y satisfactoria para ambos tiene muchas más posibilidades de ser duradera e ir superando las dificultades con las que se vayan encontrando. De hecho, gozar del sexo es sinónimo de un nivel alto de complicidad y comunicación entre las dos personas.
El problema es que, a menudo, la rutina, el día a día, el estrés, el cuidado de los hijos y las tareas domésticas, entre otros factores, hacen que dejemos el sexo para lo último y esto puede tener serias consecuencias en la relación e incluso en nuestra salud física y emocional.
¿Está entre tus prioridades?
De vez en cuando conviene hacer una pausa en nuestra ajetreada vida para reflexionar sobre ella y sobre nuestra relación de pareja. Al hacerlo, debemos preguntarnos si damos a nuestra vida sexual la relevancia que se merece y analizar cuáles son nuestros deseos y necesidades para poderlo hablar después con la pareja y, si hace falta, proponer ideas o cambios.
Ponte manos a la obra
Al igual que muchos otros aspectos de una relación de pareja, el sexo debe cuidarse de forma activa y constante. Introducir cambios para romper la rutina puede ser una forma divertida de estimular la relación: una cita en un restaurante íntimo, besos más cálidos para saludarnos, darnos un masaje, un baño juntos, probar nuevas posturas… La cuestión es encontrar momentos a lo largo de la semana para la pareja y para el sexo placentero, y dedicarse a fondo a ello, sin prisas.
Hablar con la pareja de los deseos y necesidades en relación con el sexo es también básico para poder satisfacer y ser satisfechos sexualmente.
Todo ello, sin olvidar que el atractivo sexual que despertamos en nuestro compañero o compañera y la confianza en uno mismo depende también de nuestro aspecto físico. Por eso, es muy recomendable no descuidarse. Estar pendiente (sin obsesionarse) del propio cuerpo, del aspecto del cabello y del cutis, así como de la ropa que vestimos, son pequeñas claves que contribuyen a mantener una vida sexual sana y plena.
En definitiva, mantener una buena relación sexual es la mejor manera de cuidarnos y fortalecer nuestra relación de pareja.
Hablar con la pareja de los deseos y necesidades en relación con el sexo es también básico para poder satisfacer y ser satisfechos sexualmente.
Todo ello, sin olvidar que el atractivo sexual que despertamos en nuestro compañero o compañera y la confianza en uno mismo depende también de nuestro aspecto físico. Por eso, es muy recomendable no descuidarse. Estar pendiente (sin obsesionarse) del propio cuerpo, del aspecto del cabello y del cutis, así como de la ropa que vestimos, son pequeñas claves que contribuyen a mantener una vida sexual sana y plena.
En definitiva, mantener una buena relación sexual es la mejor manera de cuidarnos y fortalecer nuestra relación de pareja.




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Comentarios
Madre mía, qué difícil es mantener la llama del amor cuando llevas casi 10 años casada!
Ni que lo digas, Paz! Yo llevo mucho menos y, cuando nos descuidamos, caemos en la rutina a la mínima de cambio.