Hipotermia en ancianos

Trastornos como la diabetes o la toma de determinados fármacos influyen en su aparición
Autor/es: Cristóbal Pera
Actualizado el 23/02/2010
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La hipotermia generalizada se produce cuando la temperatura corporal central -medida en el recto- desciende por debajo de los 34ºC, siendo el resultado de la exposición a un ambiente muy frío sin la adecuada protección, y casi siempre con inmovilización por accidente o pérdida de conciencia.

Las personas mayores son más propensas a padecer hipotermia.

Una intensa contracción de los vasos (vasoconstricción) se acompaña de bradicardia (disminución del número de contracciones del corazón por minuto), hipotensión arterial, cianosis (coloración azulada de las mucosas por déficit de oxigenación de la sangre), oliguria (disminución de la filtración y excreción de orina por el riñón), alteraciones mentales, y finalmente coma.

El tratamiento depende del grado de la hipotermia: en los casos leves y moderados basta la administración de bebidas calientes (no alcohólicas, ya que éstas producen dilatación de los vasos -vasodilatación periférica con pérdida de calor-) y cobertura con mantas, es decir, medidas que procuran un calentamiento pasivo.

En casos más graves el calentamiento ha de ser activo, mediante la inmersión del accidentado en agua a temperatura entre 38ºC y 40ºC, siempre que sea con asistencia ventilatoria y monitorización de la función cardiaca. Ha de reponerse el líquido perdido con perfusión de soluciones salinas equilibradas y plasma. La mortalidad es muy elevada en individuos de edad avanzada (80%) y menor en jóvenes.
 
Situaciones de riesgo
El riesgo de hipotermia en los ancianos se incrementa en los siguientes casos:
  • El afectado sufre hipotiroidismo.
  • Tiene diabetes o cualquier otra enfermedad que interfiere el flujo normal de la sangre.
  • Presenta problemas cutáneos como la psoriasis, que hace que el cuerpo pierde más calor de lo normal.
  • Se encuentra bajo tratamiento con determinados fármacos para la depresión, la ansiedad o las náuseas.
  • Bebe alcohol.
     
También hay que tener en cuenta que en las siguientes situaciones es más difícil tratar la hipotermia:
  • La artritis grave, la enfermedad de Parkinson y todas aquellas enfermedades que imposibilitan la movilidad del paciente.
  • El accidente vascular cerebral (ictus) y aquellas enfermedades que dejan una parálisis como secuela y reducen la capacidad cognitiva.
  • Trastornos de la memoria o demencia.
  • Caídas y otros traumatismos.

Cómo prevenirla
  • Ser consciente de que el frío es muy peligroso en la ancianidad.
  • Abrigarse adecuadamente es fundamental.

    Al salir al exterior con bajas temperaturas se debe llevar sombrero y guantes.
  • Vestir varias capas de ropas holgadas que mantienen entre ellas bolsas de aire caliente.
  • Mantener la temperatura del hogar entre 20º y 21º C.
  • Preguntar al médico de cabecera si algunas de las medicinas que se toman afectan al calor corporal.
  • No beber alcohol antes de acostarse si se siente frío.
  • Comer lo suficiente para mantener el peso.


Señales de alerta
  • Confusión o somnolencia.
  • Hablar lentamente y de manera ininteligible, y/o respirar con cortedad.
  • Pulso débil o hipotensión arterial.
  • Alteración de la conducta.
  • Escalofríos.
  • Rigidez en brazos o piernas.
  • Control dificultoso de los movimientos corporales o reacciones lentas.
 
Plan de acción
  • Tomar la temperatura. Si no sube por encima de 35º C hay que llamar a un servicio de urgencias.
  • Mientras llega la ayuda de debe mantener a la persona afectada caliente y seca, envuelta en mantas. El propio calor del cuerpo de quien presta la primera ayuda puede servir. No es conveniente dar friegas a brazos y piernas porque esta acción puede lesionar la débil piel de una persona anciana.

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