Los jóvenes de ambos sexos que tienen un televisor en su dormitorio dedican más tiempo a ver la televisión, menos tiempo a la actividad física, son más propensos a seguir hábitos alimenticios no saludables, comen menos veces en familia y obtienen peores resultados escolares.
Es la conclusión a la que llega un estudio de la Universidad de Minesota (EE. UU.) que ha examinado la prevalencia de adolescentes que tienen un televisor en su dormitorio, y describe sus características personales y sociales, así como su estilo de vida.
Por este motivo, los autores recomiendan evitar la colocación de televisores en los dormitorios de los adolescentes. Éste puede ser el primer paso para disminuir el tiempo que dedican a esta actividad, así como reducir las conductas poco o nada saludables asociadas a la misma.
Ver más la tele en el cuarto implica hacer menos actividad física y comer menos veces en familia.
Por este motivo, los autores recomiendan evitar la colocación de televisores en los dormitorios de los adolescentes. Éste puede ser el primer paso para disminuir el tiempo que dedican a esta actividad, así como reducir las conductas poco o nada saludables asociadas a la misma.
Más dinero, menos televisores
Aproximadamente dos tercios de los participantes en este trabajo (62%) tenían un televisor en su dormitorio. Éstos eran, en general, algo mayores que los que no tenían, y predominaban los chicos sobre las chicas.
Curiosamente, la presencia de este aparato en la habitación era menor en los adolescentes de familias con mejor situación económica, lo que podría estar relacionado con el nivel cultural de los padres, más conscientes de los perjuicios de esta práctica.
Fuente: Pediatrics (2008)
Curiosamente, la presencia de este aparato en la habitación era menor en los adolescentes de familias con mejor situación económica, lo que podría estar relacionado con el nivel cultural de los padres, más conscientes de los perjuicios de esta práctica.
Fuente: Pediatrics (2008)




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