El tabaquismo tiene un coste sanitario innegable, al ser un factor de riesgo de seis de las ocho principales causas de muerte en el mundo. En datos de 2008, éste supuso un gasto sanitario y social de 16.475 millones de euros en España. Aunque la recaudación por impuestos especiales sobre el tabaco y por el IVA ese mismo año se quedó en 10.000 millones de euros. Según la OMS, elevar los impuestos sobre el tabaco es el método más efectivo de reducir su consumo y de evitar que los jóvenes empiecen con este hábito.
Quizá llamamientos como éste sean los que han movido recientemente al Gobierno a aumentar aún más los impuestos sobre este producto, cuando del precio de las cajetillas ya más del 75% correspondía a impuestos. Esto podría suponer una recaudación anual de 780 millones de euros más.
Para la OMS, el dinero recaudado por los países puede revertir en políticas de control del tabaquismo. La cuestión es si Sanidad debe invertir, además de en el tratamiento de las enfermedades derivadas del tabaco, en programas de deshabituación.
Según un reciente estudio publicado en la revista PlosMedicine, cuando el Estado paga la medicación para dejar el tabaco, los pacientes logran dejar de fumar y esto revierte también en el sistema de salud, pues hay menos hospitalizaciones por ataques cardíacos.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) también se ha posicionado a favor de subvencionar estos tratamientos, defendiendo que esta inversión se recupera luego con ahorro en otros gastos sanitarios directos, además de mejorando la productividad laboral y reduciendo el absentismo.
El sistema público no suele subvencionar ni parches ni chicles.
Para la OMS, el dinero recaudado por los países puede revertir en políticas de control del tabaquismo. La cuestión es si Sanidad debe invertir, además de en el tratamiento de las enfermedades derivadas del tabaco, en programas de deshabituación.
Según un reciente estudio publicado en la revista PlosMedicine, cuando el Estado paga la medicación para dejar el tabaco, los pacientes logran dejar de fumar y esto revierte también en el sistema de salud, pues hay menos hospitalizaciones por ataques cardíacos.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) también se ha posicionado a favor de subvencionar estos tratamientos, defendiendo que esta inversión se recupera luego con ahorro en otros gastos sanitarios directos, además de mejorando la productividad laboral y reduciendo el absentismo.
La mayoría de centros de atención primaria están preparados para orientar a quienes quieren dejar de fumar
En España, y por lo general, los fármacos no están subvencionados, aunque hay excepciones. En La Rioja, desde 2007, subvencionan la totalidad del tratamiento. También Navarra ayuda económicamente, pues los pacientes que cumplen el perfil para seguir este tratamiento sólo abonan el 40% del valor de los fármacos. La tercera comunidad que da una cobertura de este tipo más o menos amplia es la de Madrid, que financia el tratamiento a grupos de interés prioritario (profesionales sanitarios, docentes y empleados públicos).
Según datos del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, financiar estos tratamientos anti tabaco tendría un coste de 46 millones de euros. Aunque la mayoría de centros de atención primaria están preparados para orientar a quienes quieren dejar de fumar, la entrada en vigor de la ley podría ser un buen momento para impulsar estas medidas. Este presupuesto debería salir del gasto anual del Estado en Sanidad pública que, según los datos de 2007 que recoge el último Sistema Nacional de Salud, es de 63.768 millones de euros. Faltaría analizar si esto es factible.
Fuentes: OMS | Sistema Nacional de Salud 2010 | SEPAR | Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT)
También te puede interesar: ¿Qué efectos tiene el tabaco sobre la salud? | Fumar de segunda mano | ¿Afectará la nueva ley antitabaco al negocio de bares y restaurantes?
Según datos del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, financiar estos tratamientos anti tabaco tendría un coste de 46 millones de euros. Aunque la mayoría de centros de atención primaria están preparados para orientar a quienes quieren dejar de fumar, la entrada en vigor de la ley podría ser un buen momento para impulsar estas medidas. Este presupuesto debería salir del gasto anual del Estado en Sanidad pública que, según los datos de 2007 que recoge el último Sistema Nacional de Salud, es de 63.768 millones de euros. Faltaría analizar si esto es factible.
Fuentes: OMS | Sistema Nacional de Salud 2010 | SEPAR | Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT)
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Comentarios
las enfermedades por el tabaco se pueden prevenir, ¿por qué no nos esforzamos?
Sólo los fumadores sabemos lo difícil que es dejarlo, y sobre todo, no recaer.