Mala nutrición, actividad física reducida, depresión, aislamiento social y el uso de benzodiazepinas son algunas de las consecuencias más graves del síndrome de la fragilidad corporal, una enfermedad que se define por la presencia de al menos dos de los siguientes síntomas y signos:
- Paso lento.
- Dificultad para mantener el equilibrio corporal.
- Desnutrición.
- Disminución marcada de la masa muscular (sarcopenia) y de la masa mineral ósea (osteoporosis/osteopenia).
Sigue una dieta sana y equilibrada y tendrás menos riesgo de sufrir o superar este síndrome.
Las personas que padecen este trastorno suelen tener poco apetito, casi siempre están exhaustas e inactivas, y disponen de una capacidad reducida para responder a cualquier tipo de estrés. Además, puede haber otras consecuencias:
- Caídas frecuentes
- Traumatismos múltiples y variados
- Uso excesivo de fármacos
- Repetidos ingresos hospitalarios
- Infecciones, incapacidad y muerte
La clave: prevenir
Todas las circunstancias que retrasen el comienzo de aquellas condiciones que contribuyen a la fragilidad corporal (accidentes cardiovasculares, disminución de la capacidad cognitiva o fracturas por osteoporosis) pueden reducir la incapacidad relacionada con la vejez e incrementar la esperanza de una vida activa durante más años.
Lo que distingue a este síndrome de los efectos del envejecimiento es el hecho de que muchos de sus componentes pueden ser tratados y evitados. Mejorar la nutrición y hacer ejercicios de resistencia puede paliar algunos de los síntomas y contribuir a su prevención.
Fuente: Journal of American Medical Association (febrero 2008)
Lo que distingue a este síndrome de los efectos del envejecimiento es el hecho de que muchos de sus componentes pueden ser tratados y evitados. Mejorar la nutrición y hacer ejercicios de resistencia puede paliar algunos de los síntomas y contribuir a su prevención.
Fuente: Journal of American Medical Association (febrero 2008)




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