Slow Food, Cittaslow, Slow Home, Slow Money... las asociaciones que proponen vivir sin prisas y consumir alimentos de proximidad son cada vez más numerosas. La palabra slow (lento, en inglés) las identifica y agrupa.
El objetivo de sus seguidores está claro: aumentar su bienestar alejándose del frenético ritmo de vida de la sociedad actual, que lo quiere todo para ya: los alimentos, el dinero, las casas... Disfrutar de más tiempo libre y comer mejor son dos de sus pilares básicos para conseguir más calidad de vida, tanto individual como del entorno cercano.
El objetivo de sus seguidores está claro: aumentar su bienestar alejándose del frenético ritmo de vida de la sociedad actual, que lo quiere todo para ya: los alimentos, el dinero, las casas... Disfrutar de más tiempo libre y comer mejor son dos de sus pilares básicos para conseguir más calidad de vida, tanto individual como del entorno cercano.
'Slow Food', los pioneros
“Comer alimentos buenos, limpios y justos” son las reglas de oro del movimiento Slow Food, según palabras de Mariano Gómez, presidente de la asociación en España. ¿Y cómo se consigue eso? Apostando por la cocina de toda la vida, en la que la base son los productos locales y de temporada.
El movimiento Slow Food lleva más de 20 años difundiendo esta concepción de los alimentos. Nació en Italia, como respuesta a la proliferación de locales de comida rápida, y parece ser que su mensaje no ha caído en saco roto: ya son más de 83.000 las personas asociadas en todo el mundo.
“Queremos que la gente se haga preguntas, que se cuestione qué come, cómo lo come, quién lo ha producido, dónde se ha cultivado...”, sostiene Rosa Solà, presidenta de la sede local de la organización en Barcelona.
Lo logran mediante charlas, talleres y congresos, y también con iniciativas como "km 0", una red de restaurantes en los que al menos cinco de los platos de la carta están elaborados con un 40% de productos de proximidad, comprados directamente al productor. 59 restaurantes han recibido la certificación km 0 en nuestro país.
Los movimientos 'slow food' y 'cittaslow' han elegido al caracol como imagen corporativa.
“Queremos que la gente se haga preguntas, que se cuestione qué come, cómo lo come, quién lo ha producido, dónde se ha cultivado...”, sostiene Rosa Solà, presidenta de la sede local de la organización en Barcelona.
Lo logran mediante charlas, talleres y congresos, y también con iniciativas como "km 0", una red de restaurantes en los que al menos cinco de los platos de la carta están elaborados con un 40% de productos de proximidad, comprados directamente al productor. 59 restaurantes han recibido la certificación km 0 en nuestro país.
Comer lento en un entorno que lo propicie...
Difícilmente podremos saborear lo bueno del Slow Food si vivimos inmersos en atascos, prisas y ciudades sin espacios verdes en los que relajarnos. Tal vez por eso el Slow Food inspiró el nacimiento de otra corriente muy ligada a él: el movimiento Cittaslow, también de origen italiano. Sus puntos fuertes son apostar por políticas medioambientales y apoyar a los productores locales. Las ciudades que forman parte de este movimiento no pueden tener más de 50.000 habitantes. Nuestro país cuenta con seis municipios adscritos, entre ellos Pals (en Cataluña) y Lekeitio (en el País Vasco).
La corriente slow ha entrado, incluso, dentro de los hogares. Uno de los movimientos más recientes es Slow Home, una asociación que apuesta por construir y reformar apartamentos y casas teniendo en cuenta tanto criterios medioambientales como de comodidad. Puede parecer algo sencillo de implantar, pero en la práctica parece no ser así: según datos de la organización, tan sólo el 10% de los hogares norteamericanos cumple los requisitos Slow Home. ¿Crees que tu casa podría formar parte de este movimiento? Averígualo gracias a este sencillo test.
La corriente slow ha entrado, incluso, dentro de los hogares. Uno de los movimientos más recientes es Slow Home, una asociación que apuesta por construir y reformar apartamentos y casas teniendo en cuenta tanto criterios medioambientales como de comodidad. Puede parecer algo sencillo de implantar, pero en la práctica parece no ser así: según datos de la organización, tan sólo el 10% de los hogares norteamericanos cumple los requisitos Slow Home. ¿Crees que tu casa podría formar parte de este movimiento? Averígualo gracias a este sencillo test.
...Y con dinero que lo financie
¿Cómo sería el mundo si se invirtiera el 50% del capital disponible en empresas del entorno? ¿Y si este dinero se destinara a proyectos ligados a bienes reales, como la tierra, y no a la mera especulación para conseguir dinero rápido? A preguntas como éstas pretende responder Slow Money, una iniciativa estadounidense calificada por Businessweek como una de las grandes ideas de 2010. El principal objetivo de la organización es fomentar la inversión en pequeñas y medianas empresas locales, sobre todo del ramo de la alimentación. Su listado de principios lo deja bien claro: “hay que devolver a la tierra el dinero que se genera con ella (...) conectando a los inversores con los lugares en los que viven”.
Y tú, ¿qué piensas del movimiento slow?
[Actualizado con nuevos datos sobre los restaurantes "km 0"]
Y tú, ¿qué piensas del movimiento slow?
[Actualizado con nuevos datos sobre los restaurantes "km 0"]




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Comentarios
interesante!! a ver si podemos frenar un poco tods, sobre todo en las ciudades!!
Si, ya está bien de correr y correr y no llegar a ningun sitio!!!!!!
sí, luis, no sé k expectativas tenemso pero siempre vamos a toda velocidad y a saco. mejor seria disfrutar el momento
muy interesante, todos hemos pensado en apretar el freno alguna vez y el miedo a lo dsconocido nos echa atras.
pero como vas a apretar el freno si todo va rápido? tendría k haber un punto medio. igual está en estas ciudades pekeñas k nombra el ariculo, en las grandes seguro que no