La euforia y los sentimientos intensos de los primeros meses de una relación amorosa no sólo provocan las típicas mariposas en el estómago, sino que también son capaces de que sintamos menos dolor.
Según Arthur Aron, responsable de un reciente estudio publicado en la revista PLoS Medicine, “las áreas del cerebro que se activan durante esta fase intensa del amor son las mismas sobre las que actúan los analgésicos para reducir el dolor”.
Para combrobarlo estudiaron a 15 jóvenes (cinco mujeres y siete hombres) que hacía como máximo nueve meses que habían comenzado una relación amorosa. Se les pidió que llevaran una foto de su pareja y otra de un conocido, y analizaron mediante resonancia magnética los efectos que provocaba en su cerebro mirar las fotos mientras se les provocaba un leve dolor en la palma de su mano. También se les animó a pensar en otra cosa, como por ejemplo deportes en los que no se utilice una pelota.
Distraer la atención pensando en otra cosa y observar la foto de un nuevo amor redujo mucho más la sensación de dolor que mirar la imagen de un conocido. Lo curioso es que el mecanismo mediante el cual actúan las dos estrategias más eficaces es completamente distinto. “Con las pruebas de distracción los caminos que llevaban a aliviar el dolor eran principalmente cognitivos y estaban asociados a áreas corticales del cerebro”, situadas en la corteza cerebral, comenta Jarred Younger, otro de los autores de la investigación. En cambio, “el efecto analgésico del amor se asociaba con los centros de recompensa del cerebro, que parecen vinculados a aspectos mucho más primitivos de este órgano capaces de activar estructuras profundas. Estas estructuras pueden bloquear el dolor en la médula espinal, al igual que ocurre con los analgésicos”.
¿Este efecto sólo se da durante los primeros meses de amor o puede producirse también en las relaciones duraderas? A esta pregunta trata de responder Paul Gilbert, neuropsicólogo de la University of Derby (Reino Unido) en BBC News. “Pese a que el efecto observado en este estudio es de corta duración, debido a que corresponde a los primeros meses de enamoramiento, bien podría ser sustituido por algo similar en las relaciones duraderas. La sensación de confort que se produce en estos casos libera endorfinas”, conocidas también como la hormona del bienestar.
Fuentes: PLoS Medicine | Stanford School of Medicine | BBC News
Según Arthur Aron, responsable de un reciente estudio publicado en la revista PLoS Medicine, “las áreas del cerebro que se activan durante esta fase intensa del amor son las mismas sobre las que actúan los analgésicos para reducir el dolor”.
En los primeros meses de relación la sensación de dolor se atenúa, según este estudio.
Para combrobarlo estudiaron a 15 jóvenes (cinco mujeres y siete hombres) que hacía como máximo nueve meses que habían comenzado una relación amorosa. Se les pidió que llevaran una foto de su pareja y otra de un conocido, y analizaron mediante resonancia magnética los efectos que provocaba en su cerebro mirar las fotos mientras se les provocaba un leve dolor en la palma de su mano. También se les animó a pensar en otra cosa, como por ejemplo deportes en los que no se utilice una pelota.
Distraer la atención pensando en otra cosa y observar la foto de un nuevo amor redujo mucho más la sensación de dolor que mirar la imagen de un conocido. Lo curioso es que el mecanismo mediante el cual actúan las dos estrategias más eficaces es completamente distinto. “Con las pruebas de distracción los caminos que llevaban a aliviar el dolor eran principalmente cognitivos y estaban asociados a áreas corticales del cerebro”, situadas en la corteza cerebral, comenta Jarred Younger, otro de los autores de la investigación. En cambio, “el efecto analgésico del amor se asociaba con los centros de recompensa del cerebro, que parecen vinculados a aspectos mucho más primitivos de este órgano capaces de activar estructuras profundas. Estas estructuras pueden bloquear el dolor en la médula espinal, al igual que ocurre con los analgésicos”.
¿Este efecto sólo se da durante los primeros meses de amor o puede producirse también en las relaciones duraderas? A esta pregunta trata de responder Paul Gilbert, neuropsicólogo de la University of Derby (Reino Unido) en BBC News. “Pese a que el efecto observado en este estudio es de corta duración, debido a que corresponde a los primeros meses de enamoramiento, bien podría ser sustituido por algo similar en las relaciones duraderas. La sensación de confort que se produce en estos casos libera endorfinas”, conocidas también como la hormona del bienestar.
Fuentes: PLoS Medicine | Stanford School of Medicine | BBC News




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Comentarios
k bonito!!
la verdad no me extraña. Cuando te enamoras se altera todo, jeje