El cloro de las piscinas puede provocar daños en el ADN

Un estudio analiza el impacto sobre la salud de los productos químicos usados en el agua
Autor/es: Redacción
Actualizado el 13/09/2010
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Nadar en piscinas cubiertas tratadas con cloro puede provocar daños en el ADN y efectos respiratorios, según un estudio coordinado por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), que ha analizado la presencia de sustancias tóxicas en 49 nadadores después de 40 minutos en la piscina.

Pese a estos resultados, Manolis Kogevinas, codirector de CREAL, afirma que “en ningún caso queremos que se deje de nadar, sino fomentar la reducción de productos químicos en las piscinas garantizando la desinfección de las mismas”. Esto puede conseguirse con sencillas medidas, como por ejemplo que todos los usuarios se duchen antes de nadar, usen gorro de baño y se abstengan de orinar en el interior de la piscina. Para evitar tener que usar una mayor cantidad de cloro no hay que descuidar tampoco el mantenimiento de la piscina.

Usar gorro es básico para reducir la utilización de desinfectantes para el agua.


“Si se reduce el nivel de productos químicos los impactos positivos para la salud de la natación pueden aumentarse”, continúa Kogevinas.
 
¿Por qué el agua de las piscinas puede perjudicarnos?
Cuando los desinfectantes entran en contacto con materia orgánica, que puede estar presente de forma natural en el agua pero que también se genera por los nadadores mediante el sudor, las células de la piel y la orina, se crean unas sustancias conocidas como DBP (subproductos de desinfección).

Los investigadores han hallado relación entre la presencia de estas sustancias en el agua y el aumento de una serie de marcadores en sangre que indican daños en el ADN y que se vinculan también con el cáncer. En cuanto a los efectos respiratorios han observado un ligero aumento de una proteína que provoca una mayor permeabilidad del epitelio que recubre las vías respiratorias.

“Que se detecten estos marcadores no significa que vaya a surgir un cáncer, ni mucho menos”, insiste Kogevinas en declaraciones recogidas por El Periódico. En relación a esto Joan Grimalt, del CSIC, afirma que nadar en una piscina clorada “no es peligroso. Aunque pudiera haber un pequeño incremento del riesgo de cáncer en los nadadores habituales, no es comparable al daño producido por el tabaco, por ejemplo”. Pese a ello, y aunque el riesgo sea pequeño, “siempre será mejor que no lo haya”, concluye el codirector de CREAL.

Los autores del estudio señalan la necesidad de nuevas investigaciones en las que participen un número mayor de nadadores y en las que se evalúen los posibles efectos de los desinfectantes a largo plazo.

En la elaboración del informe, publicado en Environmental Health Perspectives han participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Hospital del Mar, el Hospital Clínic, la Universidad Autónoma de Barcelona y científicos estadounidenses, alemanes y holandeses.


Fuentes: Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) | Environmental Health Perspectives

Comentarios

avatar-Lili_Put
Lili_Put 14/09/2010

pero estamos a salvo de algo en algún lado??

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