Las adolescentes que reciben una educación sexual formal tienen un menor riesgo de quedar embarazadas que las adolescentes que sólo reciben la recomendación de abstinencia sexual, o las que no reciben ningún tipo de recomendación.
Asimismo, informar y educar respecto a la utilización de contraceptivos no se asocia con un incremento del riesgo de la actividad sexual de los adolescentes, o de las enfermedades de transmisión sexual.
Asimismo, informar y educar respecto a la utilización de contraceptivos no se asocia con un incremento del riesgo de la actividad sexual de los adolescentes, o de las enfermedades de transmisión sexual.
Promover la abstinencia, ineficaz
Son los resultados de un trabajo que pretendía evaluar la efectividad de los programas de educación sexual en adolescentes. Se compararon los riesgos respecto a la salud sexual entre los que recibieron como educación tan sólo practicar la abstinencia sexual y los que recibieron una educación sexual formal.
En el segundo caso, fueron menos frecuentes los embarazos. Esto pone de manifiesto que una educación basada tan sólo en la recomendación de la abstinencia sexual no reduce la posibilidad entre las adolescentes de un coito vaginal. En cambio, una educación sexual adecuada sí se asociaba con una menor probabilidad de esta relación sexual.
Con todo, ni la educación basada sólo en la abstinencia sexual ni la educación sexual formal reducían significativamente la probabilidad de adquirir una enfermedad de transmisión sexual.
Fuente: Journal of Adolescent Health (marzo 2008).
Contra los embarazos en jóvenes funciona más la educación sexual que promover la abstinencia.
Con todo, ni la educación basada sólo en la abstinencia sexual ni la educación sexual formal reducían significativamente la probabilidad de adquirir una enfermedad de transmisión sexual.
Fuente: Journal of Adolescent Health (marzo 2008).




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