Una ducha por la mañana para despertarse, otra después de hacer deporte y, en los días de más calor, un ratito bajo el agua para refrescarse y eliminar el sudor... ¿no suena descabellado, verdad? Pero si lo conviertes en una rutina podrías estar dañando la salud de tu piel.
“El exceso de higiene puede llevar a una alteración de las defensas naturales de la piel, constituidas fundamentalmente por grasas, que determinan una hidratación natural y evitan el desarrollo de gérmenes patógenos”, nos explica el doctor José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
De hecho, el hábito de ducharse una vez al día, algo común en aproximadamente la mitad de los españoles, también podría acabar dañando las defensas de nuestra piel si no se hace de forma adecuada.
“Ducharse cada día no es una necesidad como tal, salvo que la piel esté sucia. Las zonas de periné y genitales, por supuesto, sí lo necesitan”, afirma María José Alonso, dermatóloga del Hospital Virgen del Mar, en Almería.
Así, uno de los principales errores que cometemos es enjabonar cada día todo nuestro cuerpo a conciencia, utilizando abundante jabón para ello. “Más que de higiene excesiva deberíamos hablar de higiene inadecuada”, puntualiza el doctor Moreno. “Podemos ducharnos a diario, enjabonando las zonas 'sucias' (genitales, axilas, pies y manos). El resto es suficiente con hacerlo 2-3 veces a la semana”, explica.
“El exceso de higiene puede llevar a una alteración de las defensas naturales de la piel, constituidas fundamentalmente por grasas, que determinan una hidratación natural y evitan el desarrollo de gérmenes patógenos”, nos explica el doctor José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
En la ducha diaria no es necesario enjabonar las zonas del cuerpo que estén limpias.
“Ducharse cada día no es una necesidad como tal, salvo que la piel esté sucia. Las zonas de periné y genitales, por supuesto, sí lo necesitan”, afirma María José Alonso, dermatóloga del Hospital Virgen del Mar, en Almería.
Así, uno de los principales errores que cometemos es enjabonar cada día todo nuestro cuerpo a conciencia, utilizando abundante jabón para ello. “Más que de higiene excesiva deberíamos hablar de higiene inadecuada”, puntualiza el doctor Moreno. “Podemos ducharnos a diario, enjabonando las zonas 'sucias' (genitales, axilas, pies y manos). El resto es suficiente con hacerlo 2-3 veces a la semana”, explica.
Consecuencias de usar más jabón de la cuenta
Una higiene excesiva no sólo provoca la eliminación de la grasa necesaria para que la piel se mantenga hidratada. Abusar de la ducha también “podría eliminar algunas de las bacterias beneficiosas que nos ayudan a mantener un equilibrio sano de la piel”, comenta el doctor Richard Gallo, jefe del Área de Dermatología de la Universidad de California en San Diego (EE. UU).
Esto puede ocurrirles, sobre todo, a los más pequeños cuando viven en un entorno excesivamente limpio. Es lo que se conoce como la teoría higienista, que sostiene que la exposición temprana a microorganismos estimula el sistema inmunológico. “Desde el punto de vista dermatológico sabemos que la dermatitis atópica es una patología propia de países desarrollados, de familias de pocos hijos... en definitiva de niños 'hipercuidados' en los que existe una falta de madurez inmunológica por carencia de estímulos”, asegura el presidente de la AEDV. Según esta teoría la inmadurez de las defensas también puede favorecer la aparición de otros trastornos como el asma.
Entonces, ¿bañar a los bebés cada día tampoco es recomendable? “Se les puede dar un baño una vez al día, pero este no debe ser muy largo (entre 5-10 minutos), y no es necesario enjabonarlos a diario excepto, claro está, en las zonas 'sucias'”, sostiene el doctor Moreno. No hay que olvidar, puntualiza la doctora Alonso, que “los bebés no se ensucian normalmente, por lo que el baño muchas veces es una forma de relajarlos a la vez que favorece el contacto con los padres”.
Esto puede ocurrirles, sobre todo, a los más pequeños cuando viven en un entorno excesivamente limpio. Es lo que se conoce como la teoría higienista, que sostiene que la exposición temprana a microorganismos estimula el sistema inmunológico. “Desde el punto de vista dermatológico sabemos que la dermatitis atópica es una patología propia de países desarrollados, de familias de pocos hijos... en definitiva de niños 'hipercuidados' en los que existe una falta de madurez inmunológica por carencia de estímulos”, asegura el presidente de la AEDV. Según esta teoría la inmadurez de las defensas también puede favorecer la aparición de otros trastornos como el asma.
Entonces, ¿bañar a los bebés cada día tampoco es recomendable? “Se les puede dar un baño una vez al día, pero este no debe ser muy largo (entre 5-10 minutos), y no es necesario enjabonarlos a diario excepto, claro está, en las zonas 'sucias'”, sostiene el doctor Moreno. No hay que olvidar, puntualiza la doctora Alonso, que “los bebés no se ensucian normalmente, por lo que el baño muchas veces es una forma de relajarlos a la vez que favorece el contacto con los padres”.
Claves de una buena ducha
En definitiva, para ducharnos sin poner en riesgo la salud de nuestra piel y de nuestras defensas ambos expertos recomiendan:
- Usar un jabón suave, de pH ácido, y que incluya productos capaces de hidratar la piel.
- Vigilar la temperatura del agua: lo mejor es que esté tibia.
- No enjabonarse en exceso ni usar cepillos que sean abrasivos.
- Enjuagarse a conciencia, eliminando todo el jabón residual, y secar bien la piel con una toalla suave.
- Utilizar una crema o un aceite hidratante tras la ducha, sobre todo en las extremidades, que son las más propensas a sufrir sequedad y descamación.
Tal y como comenta el presidente de la AEDV, “el aseo es necesario y aconsejable pero no debemos abusar de él. Como otras tantas cosas, debemos usarlo en su justa medida”.




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