Comenzar las clases a las 8:30 en lugar de a las 8 puede suponer un gran cambio para la calidad del sueño de los alumnos, pues con este simple gesto se logra aumentar en 45 minutos de media el tiempo que los jóvenes pasan durmiendo cada noche. Son datos de un estudio publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine obtenidos tras cambiar el horario de un instituto estadounidense con resultados alentadores: el número de alumnos que dormía menos de 7 horas al día disminuyó casi un 80% y aumentó el grupo de los que al menos dormían 8 horas, pasando de un 16% a un 54%.
Aunque el tiempo de sueño recomendado para un adolescente en días lectivos es de 9 horas y, por tanto, no se alcanzó el ideal, los investigadores se muestran satisfechos con los resultados obtenidos pues el cambio de horario ya denotó mejoras en la mayor motivación y activación de sus alumnos durante el día, así como en la disminución de estados depresivos, de somnolencia y de fatiga. Es más, la escuela en que se hizo el ensayo decidió mantener el nuevo horario en el siguiente semestre.
La prueba se llevó a cabo en un instituto de la región de Nueva Inglaterra y contó con la participación de más de 200 alumnos de entre 14 y 18 años. Estos rellenaron dos cuestionarios, uno antes del cambio de horario y otro tras dos meses con la nueva rutina. El objetivo fue probar, con su ensayo, teorías ya expuestas en estudios anteriores y que ya asociaban la falta de sueño con peores resultados académicos y con una menor motivación para aprender. Para los investigadores, su proyecto va en la línea necesaria de investigación sobre factores potencialmente modificables que mejoren el sueño de los adolescentes y sirve para respaldar una posible revisión de los horarios escolares.
Fuente: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine
Aunque el tiempo de sueño recomendado para un adolescente en días lectivos es de 9 horas y, por tanto, no se alcanzó el ideal, los investigadores se muestran satisfechos con los resultados obtenidos pues el cambio de horario ya denotó mejoras en la mayor motivación y activación de sus alumnos durante el día, así como en la disminución de estados depresivos, de somnolencia y de fatiga. Es más, la escuela en que se hizo el ensayo decidió mantener el nuevo horario en el siguiente semestre.
El número de alumnos que al menos dormía 8 horas pasó del 16% al 54%.
Fuente: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine




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Comentarios
lo de levantarse a las 6.30 no tiene nombre la verdad
sólo a los estudiantes o a todo el mundo?