La determinación sistemática a partir de los 50 años en hombres sanos (sin síntomas) de la concentración en sangre del antígeno prostático específico (PSA) para detectar un posible cáncer de próstata no produce beneficios y, por el contrario, es el punto de partida de costosas complicaciones.
Ésta es la principal conclusión de la U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF, Unidad de Medicina Preventiva de EEUU) después del meta-análisis de cinco ensayos clínicos bien controlados realizado por un grupo de trabajo gubernamental constituido para este fin.
Ésta es la principal conclusión de la U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF, Unidad de Medicina Preventiva de EEUU) después del meta-análisis de cinco ensayos clínicos bien controlados realizado por un grupo de trabajo gubernamental constituido para este fin.
El Departamento de Salud de EEUU desaconseja el PSA por sus complicaciones
En concreto, el Departamento de Salud de EEUU, a través de la USPSTF, ha dado a conocer la siguiente recomendación:
“A los hombres sanos de todas las edades NO se les debe practicar el test del PSA, en el que se determina en sangre la concentración del antígeno prostático específico (PSA) para detectar un posible cáncer de próstata, ya que el test, en último término, no ahorra vidas y, a menudo, pone en marcha una serie de pruebas y tratamientos innecesarios que causan dolor, impotencia e incontinencia”.
De hecho, la USPSTF declara estar preparada para que su recomendación sea contradecida y resistida por parte de la industria farmacéutica y de las sociedades médicas, e incluso de asociaciones de hombres supervivientes al cáncer de próstata, como la Us TOO International Prostate Cancer Education and Support Network y la Prostate Cancer Foundation, según relata el New York Times en un artículo en el que se afirma que “tratar a los hombres con niveles elevados de PSA se ha convertido en un lucrativo negocio”.
Un desastre para la salud pública
Según el informe de la USPSTF, desde el año 1986 hasta el 2005, un millón de hombres han sido tratados mediante cirugía, radioterapia o una combinación de ambas, tratamientos que no habrían recibido si no se les hubiera practicado un test de PSA; entre ellos, al menos 5.000 murieron poco después de la intervención quirúrgica y de 10.000 a 70.000 sufrieron graves complicaciones. La mitad de los hombres sufrió la presencia persistente de sangre en su semen, y más de 200.000 padecieron impotencia, incontinencia o una combinación de ambas.
Como resultado de estas preocupantes complicaciones, el Dr. Richard Ablin, el mismo que que desarrolló el test, ha declarado que su uso se ha convertido un “desastre para la salud pública”.
Lo cierto es que 1 de cada 6 hombres en los EEUU tendrá eventualmente un cáncer de próstata, que es la forma más frecuente de cáncer tras el cáncer de piel. En el año 2010, 32.050 hombres murieron de cáncer de próstata, mientras que 217.730 fueron diagnosticados de este tipo de cáncer, una enfermedad rara antes de los 50 años de edad, y de la que la mayor parte de las muertes ocurren pasados los 75 años. Los estudios de autopsias demuestran que una tercera parte de los hombres entre los 40 y los 60 años tiene un cáncer de próstata, una proporción que crece hasta los tres cuartos después de cumplidos los 85 años.
De los ensayos clínicos realizados para evaluar los beneficios del test del PSA en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de próstata, los dos más amplios fueron realizados en Europa y en los EEUU, y ambos demostraron que si existe algún beneficio éste es muy pequeño al cabo de 10 años, de acuerdo con el informe de la USPSTF.
El ensayo clínico europeo incluía 182.000 hombres de 7 países en los que se había realizado o no un test del PSA. La conclusión fue que la práctica del test del PSA no había disminuido la mortalidad, tras un seguimiento de 9 años, aunque en los hombres entre 55 y 60 años de edad se demostró una muy ligera mejoría de la mortalidad. En el ensayo norteamericano, con 76.693 hombres, la práctica del test PSA no disminuyó la mortalidad a lo largo de un seguimiento de 10 años.
Como resultado de estas preocupantes complicaciones, el Dr. Richard Ablin, el mismo que que desarrolló el test, ha declarado que su uso se ha convertido un “desastre para la salud pública”.
Lo cierto es que 1 de cada 6 hombres en los EEUU tendrá eventualmente un cáncer de próstata, que es la forma más frecuente de cáncer tras el cáncer de piel. En el año 2010, 32.050 hombres murieron de cáncer de próstata, mientras que 217.730 fueron diagnosticados de este tipo de cáncer, una enfermedad rara antes de los 50 años de edad, y de la que la mayor parte de las muertes ocurren pasados los 75 años. Los estudios de autopsias demuestran que una tercera parte de los hombres entre los 40 y los 60 años tiene un cáncer de próstata, una proporción que crece hasta los tres cuartos después de cumplidos los 85 años.
De los ensayos clínicos realizados para evaluar los beneficios del test del PSA en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de próstata, los dos más amplios fueron realizados en Europa y en los EEUU, y ambos demostraron que si existe algún beneficio éste es muy pequeño al cabo de 10 años, de acuerdo con el informe de la USPSTF.
El ensayo clínico europeo incluía 182.000 hombres de 7 países en los que se había realizado o no un test del PSA. La conclusión fue que la práctica del test del PSA no había disminuido la mortalidad, tras un seguimiento de 9 años, aunque en los hombres entre 55 y 60 años de edad se demostró una muy ligera mejoría de la mortalidad. En el ensayo norteamericano, con 76.693 hombres, la práctica del test PSA no disminuyó la mortalidad a lo largo de un seguimiento de 10 años.
Desconcierto y perplejidad
Pero no todos están de acuerdo con la recomendación: Eric Klein, de la Cleveland Clinic, especialmente interesado en el cáncer de próstata, muestra su desacuerdo y “piensa que existe evidencia sustancial derivada de ensayos clínicos aleatorizados que muestran que entre los hombres con edades inferiores a los 65 años, el test del PSA "salva vidas".
Por su parte, The American Urological Association afirma en un comunicado que “esta recomendación hará, a la larga, más daño que beneficio a muchos hombres con riesgo de cáncer de próstata” y “urge a los hombres a hablar con sus médicos acerca del valor del test del PSA”.
Sin embargo, los miembros de la comisión que han redactado la recomendación dicen estar preparados para defenderla, hasta el punto de que “han retrasado su publicación dos años para prepararse para la batalla”.
Pero aún así, lo cierto es que esta recomendación ha dejado a 44 millones de hombres americanos mayores de 50 años atrapados en medio de la contienda, sin saber a quién creer.
Por su parte, The American Urological Association afirma en un comunicado que “esta recomendación hará, a la larga, más daño que beneficio a muchos hombres con riesgo de cáncer de próstata” y “urge a los hombres a hablar con sus médicos acerca del valor del test del PSA”.
Sin embargo, los miembros de la comisión que han redactado la recomendación dicen estar preparados para defenderla, hasta el punto de que “han retrasado su publicación dos años para prepararse para la batalla”.
Pero aún así, lo cierto es que esta recomendación ha dejado a 44 millones de hombres americanos mayores de 50 años atrapados en medio de la contienda, sin saber a quién creer.




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