La lactancia materna no es solo buena para la salud del bebé, también ayuda a las madres. Según los datos de dos estudios recientes, dar el pecho durante al menos seis meses reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama e hipertensión.
La primera investigación, llevada a cabo por la Universidad de Granada y en la que han participado más de 500 mujeres, sugiere que la edad de diagnóstico del cáncer de mama se incrementa notablemente entre las féminas que han dado el pecho durante al menos seis meses. A ellas les suelen detectar la enfermedad, de media, a los 69 años, mientras que las que no han amamantado nunca a sus hijos o lo han hecho durante menos de tres meses son diagnosticadas entre los 52 y los 58 años. Este aumento de la edad de diagnóstico se da especialmente entre las que tienen antecedentes familiares de cáncer, indican los autores en el informe.
Los resultados, además, parecen desmentir un falso mito que asocia el hecho de no tener hijos con un mayor riesgo de desarrollar un tumor mamario. “No existe relación entre la edad media de diagnóstico del cáncer y el hecho de haber tenido o no descendencia, en contra de lo que muchas personas piensan”, informa la Universidad de Granada.
Basándose en estos datos los autores del informe concluyen que la incidencia de este tumor en los países desarrollados podría reducirse a la mitad si las mujeres dieran más el pecho y durante más tiempo, pasando del 6,3 al 2,7%. Y recuerdan los datos de un estudio anterior que establece que el riesgo de cáncer de mama disminuye en un 4,3% por cada año que la mujer amamanta a su descendencia.
“Tanto el embarazo como la lactancia influyen positivamente en la reducción de los niveles de ciertas hormonas, como los estrógenos, cuyos efectos se relacionan con el cáncer de mama”, apunta Maria José Aguilar, principal autora del estudio, como una posible explicación a este vínculo.
La primera investigación, llevada a cabo por la Universidad de Granada y en la que han participado más de 500 mujeres, sugiere que la edad de diagnóstico del cáncer de mama se incrementa notablemente entre las féminas que han dado el pecho durante al menos seis meses. A ellas les suelen detectar la enfermedad, de media, a los 69 años, mientras que las que no han amamantado nunca a sus hijos o lo han hecho durante menos de tres meses son diagnosticadas entre los 52 y los 58 años. Este aumento de la edad de diagnóstico se da especialmente entre las que tienen antecedentes familiares de cáncer, indican los autores en el informe.
Los resultados, además, parecen desmentir un falso mito que asocia el hecho de no tener hijos con un mayor riesgo de desarrollar un tumor mamario. “No existe relación entre la edad media de diagnóstico del cáncer y el hecho de haber tenido o no descendencia, en contra de lo que muchas personas piensan”, informa la Universidad de Granada.
La liberación de ciertas hormonas y la reducción de otras parece ser beneficioso para la salud de la mujer.
“Tanto el embarazo como la lactancia influyen positivamente en la reducción de los niveles de ciertas hormonas, como los estrógenos, cuyos efectos se relacionan con el cáncer de mama”, apunta Maria José Aguilar, principal autora del estudio, como una posible explicación a este vínculo.
La oxitocina que se libera, clave en el control de la tensión
Precisamente otra hormona, en este caso la liberación de oxitocina mientras se da el pecho, podría explicar el efecto protector de la lactancia materna para controlar los niveles de presión sanguínea. Los datos de un informe de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) parecen concluyentes: tras estudiar a más de 50.000 mujeres comprobaron que las que no habían amamantado a su primer hijo tenían un riesgo un 22% más alto de sufrir hipertensión.
Entonces, si dar el pecho es tan beneficioso, ¿por qué cuesta tanto hacerlo al menos durante seis meses? El ritmo de vida actual, en el que la mujer asume el doble rol de madre y profesional, sin duda influye en la duración de la lactancia materna. De hecho, y según datos presentados en el 33º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) (ENLAZAR), actualmente las mujeres viven más, pero no mejor. Debido a este doble rol “cuentan con poco tiempo propio y deben cambiar sus hábitos alimentarios y sociales, lo que genera una morbilidad y mortalidad de un perfil distinto al habitual durante siglos”, ha explicado Esther Redondo, miembro de SEMERGEN.
Pese a los resultados de los informes, ambos equipos son cautos y aconsejan que se lleven a cabo más estudios al respecto ya que, aunque se sugiere una relación, sus investigaciones no demuestran que dar el pecho sea la causa directa de la reducción de la presión sanguínea y el riesgo del cáncer de mama.
Fuentes: Nutrición Hospitalaria | American Journal of Epidemiology
Pese a los resultados de los informes, ambos equipos son cautos y aconsejan que se lleven a cabo más estudios al respecto ya que, aunque se sugiere una relación, sus investigaciones no demuestran que dar el pecho sea la causa directa de la reducción de la presión sanguínea y el riesgo del cáncer de mama.
Fuentes: Nutrición Hospitalaria | American Journal of Epidemiology




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