Un equilibrio apropiado en la dieta entre los ácidos grasos omega-6 y ácidos grasos omega-3 puede ayudar a mantener a las células cancerosas prostáticas dentro de los límites de la glándula. Dicha situación favorecería que el cáncer de próstata pudiera ser tratado más fácilmente con cirugía o radioterapia.
Ésta es una de las conclusiones prácticas de una investigación del Christie Hospital de Manchester cuyo objetivo era observar el papel del ácido araquidónico (AA), abundante en aceites vegetales procedentes de nueces y semillas, en la proliferación de las células malignas del cáncer de próstata, y en el riesgo de que invadan la médula ósea, donde se asienten como metástasis.
Los resultados identificaron que los ácidos grasos omega-6 pueden potenciar el riesgo de metástasis óseas en el cáncer de próstata (cáncer prostático avanzado). Este riesgo se reduciría con el aporte apropiado en la dieta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, que se encuentran en pescados azules como el salmón, la sardina o el atún.
Fuente: British Journal of Cancer (marzo de 2006)
Ésta es una de las conclusiones prácticas de una investigación del Christie Hospital de Manchester cuyo objetivo era observar el papel del ácido araquidónico (AA), abundante en aceites vegetales procedentes de nueces y semillas, en la proliferación de las células malignas del cáncer de próstata, y en el riesgo de que invadan la médula ósea, donde se asienten como metástasis.
Los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado azul no son buenos sólo para la próstata sino también para el corazón.
Los resultados identificaron que los ácidos grasos omega-6 pueden potenciar el riesgo de metástasis óseas en el cáncer de próstata (cáncer prostático avanzado). Este riesgo se reduciría con el aporte apropiado en la dieta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3, que se encuentran en pescados azules como el salmón, la sardina o el atún.
Fuente: British Journal of Cancer (marzo de 2006)




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