En las fases precoces de la enfermedad de Alzheimer, el mantenimiento de una buena forma física, mediante ejercicios realizados de manera habitual, puede frenar el deterioro cerebral. Éste es el principal hallazgo de un estudio realizado por la Universidad de Kansas (EE. UU.) acerca de las relaciones entre la actividad física regular y la disminución del volumen cerebral, como medida preventiva de la enfermedad de Alzheimer. En él participaron 121 individuos mayores de 60 años, de los que aproximadamente la mitad se encontraban en fases iniciales de la enfermedad de la enfermedad.
Relación directa
Los participantes fueron sometidos a una evaluación de su forma física, mediante la realización de un ejercicio en una cinta rodante, y a un escáner cerebral, para medir el grado de disminución del volumen cerebral, como medida indirecta de la gravedad de su enfermedad de Alzheimer.
En los pacientes cuya forma física era más baja, se hallaron cuatro veces más signos de disminución del volumen cerebral que en aquellos que conservaban una buena forma física. Asimismo, esta disminución se relaciona con una menor capacidad cognitiva.
Fuente: Neurology (2008)
La actividad física podría frenar el deterioro cerebral.
En los pacientes cuya forma física era más baja, se hallaron cuatro veces más signos de disminución del volumen cerebral que en aquellos que conservaban una buena forma física. Asimismo, esta disminución se relaciona con una menor capacidad cognitiva.
Fuente: Neurology (2008)




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