María y Juan solían disfrutar del sexo con frecuencia, a los dos les gustaba y siempre estaban dispuestos a pasar un buen rato en la cama. Desde hace un tiempo ya no les apetece tanto y siempre lo dejan para lo último. A veces, alguno de los dos incluso comenta que podría pasar sin sexo. El escaso deseo sexual se ha instalado en sus vidas.
¿Qué es la falta de líbido?
La falta de libido o deseo sexual que experimentan Juan y María les sucede a muchas personas en algún periodo más o menos extenso. Es lo que la Asociación Americana de Psicología (A.P.A.) denomina deseo sexual hipoactivo, y lo define como “deficiencia o ausencia recurrente o persistente de fantasías sexuales o deseo por la actividad sexual”.
Para diversos psicólogos/as y sexólogos/as como Lori Brotto, esta definición es muy vaga y no tiene en cuenta la enorme complejidad de la sexualidad, en particular la femenina, tal y como recoge un amplio reportaje publicado por The New York Times.
Las situaciones personales, psicológicas y familiares de personas con bajo deseo sexual son tan heterogéneas que resulta complicado establecer normas y clasificaciones a priori.
Haz un hueco al deseo en tus actividades cotidianas.
Las situaciones personales, psicológicas y familiares de personas con bajo deseo sexual son tan heterogéneas que resulta complicado establecer normas y clasificaciones a priori.
Estrategias para aumentar el deseo
El deseo es más complejo de los que nos muestran las películas y los anuncios publicitarios, comentan Brotto y su colega Rosemary Basson en el reportaje anteriormente mencionado. Para esta última el deseo no aparece necesariamente antes de la relación sexual, sino que puede ser una respuesta a la relación misma. Por lo tanto, una mujer que no tiene deseo previo pero que con las caricias de su pareja es capaz de excitarse y sentir ganas de hacer el amor no tiene ningún problema.
El punto crucial, entonces, es encontrar esos momentos con la pareja y estar dispuesta y receptiva. Una tarde para los dos solos, una cena romántica o un fin de semana sin niños son experiencias que favorecen una buena vida sexual. Compartir esos momentos a solas fortalece la conexión emocional de la pareja y la comunicación, ambos factores muy necesarios para la sexualidad.
El punto crucial, entonces, es encontrar esos momentos con la pareja y estar dispuesta y receptiva. Una tarde para los dos solos, una cena romántica o un fin de semana sin niños son experiencias que favorecen una buena vida sexual. Compartir esos momentos a solas fortalece la conexión emocional de la pareja y la comunicación, ambos factores muy necesarios para la sexualidad.
Cuida tu cuerpo, cuida tu sexo…
Otro factor que puede ayudar a mejorar la vida sexual es hacer ejercicio con frecuencia. El ejercicio ayuda a mejorar la circulación del cuerpo en general y, por lo tanto, facilita el riego sanguíneo de los genitales. El ejercicio libera endorfinas que mejoran nuestro estado de ánimo. Y, por supuesto, tener un cuerpo más atlético ayuda a sentirse más sexy.
Por último debemos comer bien y seguir una dieta sana. Unas arterias saturadas no van a permitir una buena circulación en la zona genital, pudiendo llevar a disfunciones eréctiles. Otro ejemplo: la fatiga que puede generar la falta de hierro no favorece la líbido.
Y de la misma manera que el ejercicio, una dieta equilibrada mantiene el cuerpo sano y en forma y nos hace sentir mejor y más sensuales.
Por último debemos comer bien y seguir una dieta sana. Unas arterias saturadas no van a permitir una buena circulación en la zona genital, pudiendo llevar a disfunciones eréctiles. Otro ejemplo: la fatiga que puede generar la falta de hierro no favorece la líbido.
Y de la misma manera que el ejercicio, una dieta equilibrada mantiene el cuerpo sano y en forma y nos hace sentir mejor y más sensuales.




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Comentarios
lo que daría yo por un finde sin los niños!!
Ya me gustaría a mi un maromo que me arrambara entre plato y plato!