Preparar una lista de las dudas que el paciente desea plantear al profesional, con anterioridad a la visita, puede hacer que ésta resulte más satisfactoria. Esta es la conclusión de un estudio realizado en el Reino Unido que tenía como objetivo evaluar los efectos de escribir una agenda, entendida como una lista de las cuestiones que desea plantear a su médico durante la visita (agenda del paciente). La aplicación de esta estrategia implicaría, asimismo, un aumento del tiempo empleado en cada visita.
De este modo, aseguran los autores del estudio, aunque esta nueva metodología representa un aumento de la carga de trabajo de los médicos, se podrían detectar en los pacientes una serie de problemas que de otra forma pasarían desapercibidos.
De este modo, aseguran los autores del estudio, aunque esta nueva metodología representa un aumento de la carga de trabajo de los médicos, se podrían detectar en los pacientes una serie de problemas que de otra forma pasarían desapercibidos.
Dos objetivos básicos
Cuando el paciente prepara una agenda, el médico general identifica una media de cuatro problemas adicionales en el tiempo que pasa en el consultorio para atender a 18 pacientes, aunque este tiempo se alarga en 19 minutos.
Por otra parte, una sesión educativa destinada al médico general, dedicada a comprender la importancia de tener en cuenta la agenda del paciente, da como resultado la identificación de seis problemas adicionales, aunque el periodo dedicado a la consulta se alarga 13 minutos más.
Cuando se combinan ambas intervenciones (el paciente rellena su agenda y el médico asiste a una sesión educativa sobre el papel de esta agenda), se identifican nueve problemas adicionales, pero el tiempo dedicado a la consulta por el médico se alarga en 34 minutos.
La agenda del paciente debería contener los siguientes aspectos:
Por otra parte, una sesión educativa destinada al médico general, dedicada a comprender la importancia de tener en cuenta la agenda del paciente, da como resultado la identificación de seis problemas adicionales, aunque el periodo dedicado a la consulta se alarga 13 minutos más.
Plantear al profesional dudas concretas, habiendo reflexionado antes, puede ser muy útil.
Cuando se combinan ambas intervenciones (el paciente rellena su agenda y el médico asiste a una sesión educativa sobre el papel de esta agenda), se identifican nueve problemas adicionales, pero el tiempo dedicado a la consulta por el médico se alarga en 34 minutos.
La agenda del paciente debería contener los siguientes aspectos:
- Lista de las cuestiones que desea consultar con el médico.
- ¿Tiene algunas ideas personales acerca de éstas? (por ejemplo, sobre la causa de algunos de sus problemas)
- ¿Alguna otra pregunta que desee plantear al médico?
- ¿Qué le gustaría que hiciera el médico? (recetarle medicamentos, darle explicaciones sobre lo que le sucede, solicitar la práctica de exploraciones complementarias, escribir un informe…)
Beneficios cuantificables
Tras la aplicación de la agenda en el grupo pacientes asignado aleatoriamente, se evaluaron los siguientes puntos:
- Número de problemas identificados en la consulta.
- Tiempo requerido para tratar cada problema.
- Duración de la consulta.
- Número de problemas que surgió una vez que el médico consideraba terminada la consulta.
- Satisfacción del paciente.
Con los datos correspondientes a 45 médicos y 857 pacientes, el número de problemas identificados en cada consulta se incrementó en 0,2 sólo con la aplicación de la agenda; 0,3 con la sesión educativa con los médicos; y en un 0,5 con la combinación de ambas intervenciones. La duración de la consulta cuando se aplicó la agenda del paciente aumentó en 0,9 minutos (de 0.3 a 1.5 min), y en 1,9 minutos con la combinación de ambas intervenciones (agenda y sesión educativa con el médico). La satisfación del paciente respecto a su relación con el médico aumentó con la aplicación de la agenda.
En el estudio, aleatorizado y controlado, participaron 976 pacientes reclutados en 46 consultas de medicina general en los condados de Leicester y Nottingham, en el Reino Unido. Se celebró una sesión educativa con los médicos participantes para instruirlos sobre los objetivos y la aplicación de esta estrategia. A los pacientes asignados a las consultas en las que se iba a aplicar la agenda se les pidió, cuando llegaron al consultorio, que rellenaran el formulario destinado a este fin.
Fuente: British Medical Journal (mayo 2006)




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Comentarios
Lo de hacer una lista es verdad que va bien. Yo lo hago antes de ir al médico y cuando llego a la consulta lo tengo todo más claro. Probadlo!