En chicas adolescentes, las comidas familiares frecuentes ayudarían a evitar el desarrollo posterior de trastornos de la conducta alimentaria.
Bulimia y anorexia son dos enfermedades que han experimentado un alarmante incremento en los últimos años, especialmente entre los más jóvenes, y que llevan a los expertos a buscar posibles causas y soluciones. Ahora, un estudio ha observado, durante 5 años, la asociación entre la frecuencia de las comidas en familia y los trastornos de la conducta alimenticia en los adolescentes.
Comer en familia es positivo para los adolescentes.
En los chicos, menos efectivo
Entre las chicas que comían regularmente en familia (5 o más comidas por semana), se demostró estadísticamente una muy baja prevalencia de trastornos extremos de la conducta alimenticia. Esta misma asociación se demostró también para las conductas alimenticias menos extremadas, aunque no era estadísticamente significativa.
Curiosamente, entre los chicos adolescentes, la frecuencia de esta práctica no es un factor que pueda predecir el desarrollo posterior de desórdenes alimenticios.
Así, dado el papel protector que podrían tener las comidas en familia en la prevención de estas enfermedades, los autores sugieren la necesidad de intervenciones de la salud pública destinadas a promoverlas.
Fuente: Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine (enero 2008).
Curiosamente, entre los chicos adolescentes, la frecuencia de esta práctica no es un factor que pueda predecir el desarrollo posterior de desórdenes alimenticios.
Así, dado el papel protector que podrían tener las comidas en familia en la prevención de estas enfermedades, los autores sugieren la necesidad de intervenciones de la salud pública destinadas a promoverlas.
Fuente: Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine (enero 2008).




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