La vuelta al cole suele coincidir con la compra de zapatos nuevos para los niños. Pero... ¿cómo deben ser para que faciliten el correcto desarrollo y crecimiento del pie? El Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPOCV) recomienda lo siguiente:
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No compres zapatos que les vayan grandes para que les duren más: la longitud del calzado debe superar en aproximadamente un centímetro la medida del pie. Comprarle unos zapatos una talla más grande de la necesaria hará que el niño no mueva el pie de forma natural, lo que puede acabar provocando alteraciones de la marcha.
Los zapatos de los niños deben incorporar cordones, velcros o hebillas.
- Tampoco se debe alargar su vida útil: un elevado número de las molestias en menores de tres años se producen por utilizar un calzado demasiado pequeño, que comprime y lesiona sus dedos y uñas.
- Zapatos siempre nuevos, no heredados: el calzado usado tiene marcada la forma de su anterior propietario, y esto dificulta un óptimo crecimiento y desarrollo del pie.
- Elígelos de materiales naturales: hay zapatos para niños que son excesivamente duros. Por eso, antes de comprarlos fíjate en que sean flexibles y permitan la transpiración del pie. También es importante que no tengan costuras internas (que podrían provocar rozaduras) y que presenten elementos de sujeción como velcros, cordones o hebillas.
Respetar todas estas recomendaciones facilita que el calzado elegido para los pies de los pequeños sea el adecuado o, lo que es lo mismo, que proteja al pie sin deformar la marcha, que facilite la realización normal del paso y que se adapte desde el primer día a las dimensiones del pie del niño.
Los miembros del ICOPOVC recuerdan también la conveniencia de visitar al podólogo de forma rutinaria: “es frecuente que los niños que padecen alguna patología no se quejen porque los huesos de los pies en crecimiento son tan flexibles que pueden torcerse o deformarse sin que se den cuenta”.
Fuente: Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPOCV)
Los miembros del ICOPOVC recuerdan también la conveniencia de visitar al podólogo de forma rutinaria: “es frecuente que los niños que padecen alguna patología no se quejen porque los huesos de los pies en crecimiento son tan flexibles que pueden torcerse o deformarse sin que se den cuenta”.
Fuente: Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPOCV)




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